Título | Descripción | recorrido |
Habitaciones de Carlos V | Ayto.Granada: Pasajes hacia las habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Pasajes hacia las habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V Ayto.Granada: Habitaciones de Carlos V | |
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Hospital de San Juán de Dios: Escaleras | Hospital de S. Juán de Dios El primer hospital se encontraba en la Calle Lucena numero 34 y tenía 46 camas. Después se trasladó a la cuesta Gomérez cerca del Arco de las Granadas donde llegó a tener 200 camas. Tras la muerte del santo, en 1552, el hospital se situó en la calle S. Jerónimo. Finalmente, se hizo el hospital en su ubicación actual tras la demolición del Monasterio de S.Jerónimo que se encontraba en ese emplazamiento conocido como la Almorava. La portada data de 1609 y fué realizada por Cristoba de Vilches con mármol de Sierra Elvira y Macael. En el primer patio se conservan 29 cuadros sobre temas de la vida del santo fundador. Fueron pintados por Diego Sánchez de Sarabia en 1749 y los frescos que los rodean también son del mismo autor, aunque posteriores (1760). La escalera se encuentra construida a base de una gran variedad de mármoles y que fué elaborada por José de Bada también en 1749. El segundo patio es del siglo XVIII con pilastras y adornos pintados. San Juan de Dios (1495-1550) Fundador de la Comunidad de Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios Año 1550 Nació y murió un 8 de marzo. Nace en Montemor-o-Novo, localidad del Alentejo (Portugal)l en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad. De familia pobre pero muy piadosa. Su madre murió cuando él era todavía joven. Su padre murió como religioso en un convento. En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba. Le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones, pero él dispuso permanecer libre de compromisos económicos y caseros pues deseaba dedicarse a labores más espirituales. Estuvo de soldado bajo las órdenes del genio de la guerra, Carlos V en batallas muy famosas. La vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. La Sma. Virgen lo salvó de ser ahorcado, pues una vez lo pusieron en la guerra a cuidar un gran depósito y por no haber estado lo suficientemente alerta, los enemigos se llevaron todo. Su coronel dispuso mandarlo ahorcar, pero Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. Y dejó la milicia, porque para eso no era muy adaptado. Salido del ejército, quiso hacer un poco de apostolado y se dedicó a hacer de vendedor ambulante de estampas y libros religiosos. Cuando iba llegando a la ciudad de Granada vio a un niñito muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel "pobrecito" era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: "Granada será tu cruz", y desapareció. En Granada trabajó como vendedor ambulante de libros religiosos. En cierta ocasión, ya con 40 años, escuchó llegó al Padre San Luis de Avila, y en pleno sermón, Juan se arrodillo y empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un pecador", y salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios. Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y recorría las calles de Granada pidiendo misericordia sus pecados y la gente empezó a pensar que estaba loco, atacádole a palos y piedras. Acabó en el manicomio, donde le dieron fuertes palizas como era costumbre en la época. Pero Juan lejos de desmoronarse, llamaba a atención de los guardias por el modo en el que trataban a los enfermos. Cuando San Juan de Avila volvió a la ciudad consiguió sacar a Juan del Manicomio y a partir de ese momento, Juan alquila una casa vieja y allí empieza a recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano y desamparado que le pida su ayuda. Durante todo el día atiende a cada uno con el más exquisito cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, mandadero, padre, amigo y hermano de todos y por la noche iva por la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Pronto se hizo popular en toda Granada el grito de Juan en las noches por las calles. El iba con unos morrales y unas ollas gritando: ¡Haced el bien hermanos, para vuestro bien! Las gentes salían a la puerta de sus casas y le regalaban cuanto les había sobrado de la comida del día. Al volver cerca de medianoche se dedicaba a hacer aseo en el hospital, y a la madrugada se echaba a dormir un rato debajo de una escalera. Un verdadero héroe de la caridad. El señor obispo, en atención a su labor, añadió dos palabras a su nombre de pila ,y empezó a llamarlo "Juan de Dios". El prelado le dio una túnica negra como uniforme; así se vistió hasta su muerte, y así han vestido sus religiosos por varios siglos. Destacan en su labor, el incendio de su hospitar donde rescató a todos los pobres internos, atravesando el fuego sin quemarse. En otra ocasión, y cuando el río iva crecido y casi helado, fué a recoger leña, pero uno de sus compañeros cayó al río y el lo rescató, aunque tuvo importantes secuelas y dolores por la artritis. Poco a poco, Juan de Dios fué debilitándose, las piernas se le retorcieron de la artritis y sufría de espantosos dolores. Incluso una señora lo llevó a su casa para curarlo aunque ya era demasiado tarde. Dejo a Antonio Martín como director del hospital. El 8 de marzo de 1550, murió de rodillas. Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos. | |
Hospital de San Juán de Dios: Escaleras | Hospital de S. Juán de Dios El primer hospital se encontraba en la Calle Lucena numero 34 y tenía 46 camas. Después se trasladó a la cuesta Gomérez cerca del Arco de las Granadas donde llegó a tener 200 camas. Tras la muerte del santo, en 1552, el hospital se situó en la calle S. Jerónimo. Finalmente, se hizo el hospital en su ubicación actual tras la demolición del Monasterio de S.Jerónimo que se encontraba en ese emplazamiento conocido como la Almorava. La portada data de 1609 y fué realizada por Cristoba de Vilches con mármol de Sierra Elvira y Macael. En el primer patio se conservan 29 cuadros sobre temas de la vida del santo fundador. Fueron pintados por Diego Sánchez de Sarabia en 1749 y los frescos que los rodean también son del mismo autor, aunque posteriores (1760). La escalera se encuentra construida a base de una gran variedad de mármoles y que fué elaborada por José de Bada también en 1749. El segundo patio es del siglo XVIII con pilastras y adornos pintados. San Juan de Dios (1495-1550) Fundador de la Comunidad de Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios Año 1550 Nació y murió un 8 de marzo. Nace en Montemor-o-Novo, localidad del Alentejo (Portugal)l en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad. De familia pobre pero muy piadosa. Su madre murió cuando él era todavía joven. Su padre murió como religioso en un convento. En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba. Le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones, pero él dispuso permanecer libre de compromisos económicos y caseros pues deseaba dedicarse a labores más espirituales. Estuvo de soldado bajo las órdenes del genio de la guerra, Carlos V en batallas muy famosas. La vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. La Sma. Virgen lo salvó de ser ahorcado, pues una vez lo pusieron en la guerra a cuidar un gran depósito y por no haber estado lo suficientemente alerta, los enemigos se llevaron todo. Su coronel dispuso mandarlo ahorcar, pero Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. Y dejó la milicia, porque para eso no era muy adaptado. Salido del ejército, quiso hacer un poco de apostolado y se dedicó a hacer de vendedor ambulante de estampas y libros religiosos. Cuando iba llegando a la ciudad de Granada vio a un niñito muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel "pobrecito" era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: "Granada será tu cruz", y desapareció. En Granada trabajó como vendedor ambulante de libros religiosos. En cierta ocasión, ya con 40 años, escuchó llegó al Padre San Luis de Avila, y en pleno sermón, Juan se arrodillo y empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un pecador", y salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios. Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y recorría las calles de Granada pidiendo misericordia sus pecados y la gente empezó a pensar que estaba loco, atacádole a palos y piedras. Acabó en el manicomio, donde le dieron fuertes palizas como era costumbre en la época. Pero Juan lejos de desmoronarse, llamaba a atención de los guardias por el modo en el que trataban a los enfermos. Cuando San Juan de Avila volvió a la ciudad consiguió sacar a Juan del Manicomio y a partir de ese momento, Juan alquila una casa vieja y allí empieza a recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano y desamparado que le pida su ayuda. Durante todo el día atiende a cada uno con el más exquisito cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, mandadero, padre, amigo y hermano de todos y por la noche iva por la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Pronto se hizo popular en toda Granada el grito de Juan en las noches por las calles. El iba con unos morrales y unas ollas gritando: ¡Haced el bien hermanos, para vuestro bien! Las gentes salían a la puerta de sus casas y le regalaban cuanto les había sobrado de la comida del día. Al volver cerca de medianoche se dedicaba a hacer aseo en el hospital, y a la madrugada se echaba a dormir un rato debajo de una escalera. Un verdadero héroe de la caridad. El señor obispo, en atención a su labor, añadió dos palabras a su nombre de pila ,y empezó a llamarlo "Juan de Dios". El prelado le dio una túnica negra como uniforme; así se vistió hasta su muerte, y así han vestido sus religiosos por varios siglos. Destacan en su labor, el incendio de su hospitar donde rescató a todos los pobres internos, atravesando el fuego sin quemarse. En otra ocasión, y cuando el río iva crecido y casi helado, fué a recoger leña, pero uno de sus compañeros cayó al río y el lo rescató, aunque tuvo importantes secuelas y dolores por la artritis. Poco a poco, Juan de Dios fué debilitándose, las piernas se le retorcieron de la artritis y sufría de espantosos dolores. Incluso una señora lo llevó a su casa para curarlo aunque ya era demasiado tarde. Dejo a Antonio Martín como director del hospital. El 8 de marzo de 1550, murió de rodillas. Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos. |  |
Hospital de San Juán de Dios: Escaleras | Hospital de S. Juán de Dios El primer hospital se encontraba en la Calle Lucena numero 34 y tenía 46 camas. Después se trasladó a la cuesta Gomérez cerca del Arco de las Granadas donde llegó a tener 200 camas. Tras la muerte del santo, en 1552, el hospital se situó en la calle S. Jerónimo. Finalmente, se hizo el hospital en su ubicación actual tras la demolición del Monasterio de S.Jerónimo que se encontraba en ese emplazamiento conocido como la Almorava. La portada data de 1609 y fué realizada por Cristoba de Vilches con mármol de Sierra Elvira y Macael. En el primer patio se conservan 29 cuadros sobre temas de la vida del santo fundador. Fueron pintados por Diego Sánchez de Sarabia en 1749 y los frescos que los rodean también son del mismo autor, aunque posteriores (1760). La escalera se encuentra construida a base de una gran variedad de mármoles y que fué elaborada por José de Bada también en 1749. El segundo patio es del siglo XVIII con pilastras y adornos pintados. San Juan de Dios (1495-1550) Fundador de la Comunidad de Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios Año 1550 Nació y murió un 8 de marzo. Nace en Montemor-o-Novo, localidad del Alentejo (Portugal)l en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad. De familia pobre pero muy piadosa. Su madre murió cuando él era todavía joven. Su padre murió como religioso en un convento. En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba. Le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones, pero él dispuso permanecer libre de compromisos económicos y caseros pues deseaba dedicarse a labores más espirituales. Estuvo de soldado bajo las órdenes del genio de la guerra, Carlos V en batallas muy famosas. La vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. La Sma. Virgen lo salvó de ser ahorcado, pues una vez lo pusieron en la guerra a cuidar un gran depósito y por no haber estado lo suficientemente alerta, los enemigos se llevaron todo. Su coronel dispuso mandarlo ahorcar, pero Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. Y dejó la milicia, porque para eso no era muy adaptado. Salido del ejército, quiso hacer un poco de apostolado y se dedicó a hacer de vendedor ambulante de estampas y libros religiosos. Cuando iba llegando a la ciudad de Granada vio a un niñito muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel "pobrecito" era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: "Granada será tu cruz", y desapareció. En Granada trabajó como vendedor ambulante de libros religiosos. En cierta ocasión, ya con 40 años, escuchó llegó al Padre San Luis de Avila, y en pleno sermón, Juan se arrodillo y empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un pecador", y salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios. Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y recorría las calles de Granada pidiendo misericordia sus pecados y la gente empezó a pensar que estaba loco, atacádole a palos y piedras. Acabó en el manicomio, donde le dieron fuertes palizas como era costumbre en la época. Pero Juan lejos de desmoronarse, llamaba a atención de los guardias por el modo en el que trataban a los enfermos. Cuando San Juan de Avila volvió a la ciudad consiguió sacar a Juan del Manicomio y a partir de ese momento, Juan alquila una casa vieja y allí empieza a recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano y desamparado que le pida su ayuda. Durante todo el día atiende a cada uno con el más exquisito cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, mandadero, padre, amigo y hermano de todos y por la noche iva por la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Pronto se hizo popular en toda Granada el grito de Juan en las noches por las calles. El iba con unos morrales y unas ollas gritando: ¡Haced el bien hermanos, para vuestro bien! Las gentes salían a la puerta de sus casas y le regalaban cuanto les había sobrado de la comida del día. Al volver cerca de medianoche se dedicaba a hacer aseo en el hospital, y a la madrugada se echaba a dormir un rato debajo de una escalera. Un verdadero héroe de la caridad. El señor obispo, en atención a su labor, añadió dos palabras a su nombre de pila ,y empezó a llamarlo "Juan de Dios". El prelado le dio una túnica negra como uniforme; así se vistió hasta su muerte, y así han vestido sus religiosos por varios siglos. Destacan en su labor, el incendio de su hospitar donde rescató a todos los pobres internos, atravesando el fuego sin quemarse. En otra ocasión, y cuando el río iva crecido y casi helado, fué a recoger leña, pero uno de sus compañeros cayó al río y el lo rescató, aunque tuvo importantes secuelas y dolores por la artritis. Poco a poco, Juan de Dios fué debilitándose, las piernas se le retorcieron de la artritis y sufría de espantosos dolores. Incluso una señora lo llevó a su casa para curarlo aunque ya era demasiado tarde. Dejo a Antonio Martín como director del hospital. El 8 de marzo de 1550, murió de rodillas. Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos. | |
Hospital de San Juán de Dios: Escaleras | Hospital de S. Juán de Dios El primer hospital se encontraba en la Calle Lucena numero 34 y tenía 46 camas. Después se trasladó a la cuesta Gomérez cerca del Arco de las Granadas donde llegó a tener 200 camas. Tras la muerte del santo, en 1552, el hospital se situó en la calle S. Jerónimo. Finalmente, se hizo el hospital en su ubicación actual tras la demolición del Monasterio de S.Jerónimo que se encontraba en ese emplazamiento conocido como la Almorava. La portada data de 1609 y fué realizada por Cristoba de Vilches con mármol de Sierra Elvira y Macael. En el primer patio se conservan 29 cuadros sobre temas de la vida del santo fundador. Fueron pintados por Diego Sánchez de Sarabia en 1749 y los frescos que los rodean también son del mismo autor, aunque posteriores (1760). La escalera se encuentra construida a base de una gran variedad de mármoles y que fué elaborada por José de Bada también en 1749. El segundo patio es del siglo XVIII con pilastras y adornos pintados. San Juan de Dios (1495-1550) Fundador de la Comunidad de Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios Año 1550 Nació y murió un 8 de marzo. Nace en Montemor-o-Novo, localidad del Alentejo (Portugal)l en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad. De familia pobre pero muy piadosa. Su madre murió cuando él era todavía joven. Su padre murió como religioso en un convento. En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba. Le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones, pero él dispuso permanecer libre de compromisos económicos y caseros pues deseaba dedicarse a labores más espirituales. Estuvo de soldado bajo las órdenes del genio de la guerra, Carlos V en batallas muy famosas. La vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. La Sma. Virgen lo salvó de ser ahorcado, pues una vez lo pusieron en la guerra a cuidar un gran depósito y por no haber estado lo suficientemente alerta, los enemigos se llevaron todo. Su coronel dispuso mandarlo ahorcar, pero Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. Y dejó la milicia, porque para eso no era muy adaptado. Salido del ejército, quiso hacer un poco de apostolado y se dedicó a hacer de vendedor ambulante de estampas y libros religiosos. Cuando iba llegando a la ciudad de Granada vio a un niñito muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel "pobrecito" era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: "Granada será tu cruz", y desapareció. En Granada trabajó como vendedor ambulante de libros religiosos. En cierta ocasión, ya con 40 años, escuchó llegó al Padre San Luis de Avila, y en pleno sermón, Juan se arrodillo y empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un pecador", y salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios. Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y recorría las calles de Granada pidiendo misericordia sus pecados y la gente empezó a pensar que estaba loco, atacádole a palos y piedras. Acabó en el manicomio, donde le dieron fuertes palizas como era costumbre en la época. Pero Juan lejos de desmoronarse, llamaba a atención de los guardias por el modo en el que trataban a los enfermos. Cuando San Juan de Avila volvió a la ciudad consiguió sacar a Juan del Manicomio y a partir de ese momento, Juan alquila una casa vieja y allí empieza a recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano y desamparado que le pida su ayuda. Durante todo el día atiende a cada uno con el más exquisito cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, mandadero, padre, amigo y hermano de todos y por la noche iva por la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Pronto se hizo popular en toda Granada el grito de Juan en las noches por las calles. El iba con unos morrales y unas ollas gritando: ¡Haced el bien hermanos, para vuestro bien! Las gentes salían a la puerta de sus casas y le regalaban cuanto les había sobrado de la comida del día. Al volver cerca de medianoche se dedicaba a hacer aseo en el hospital, y a la madrugada se echaba a dormir un rato debajo de una escalera. Un verdadero héroe de la caridad. El señor obispo, en atención a su labor, añadió dos palabras a su nombre de pila ,y empezó a llamarlo "Juan de Dios". El prelado le dio una túnica negra como uniforme; así se vistió hasta su muerte, y así han vestido sus religiosos por varios siglos. Destacan en su labor, el incendio de su hospitar donde rescató a todos los pobres internos, atravesando el fuego sin quemarse. En otra ocasión, y cuando el río iva crecido y casi helado, fué a recoger leña, pero uno de sus compañeros cayó al río y el lo rescató, aunque tuvo importantes secuelas y dolores por la artritis. Poco a poco, Juan de Dios fué debilitándose, las piernas se le retorcieron de la artritis y sufría de espantosos dolores. Incluso una señora lo llevó a su casa para curarlo aunque ya era demasiado tarde. Dejo a Antonio Martín como director del hospital. El 8 de marzo de 1550, murió de rodillas. Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos. |  |
Hospital de San Juán de Dios: Escaleras | Hospital de S. Juán de Dios El primer hospital se encontraba en la Calle Lucena numero 34 y tenía 46 camas. Después se trasladó a la cuesta Gomérez cerca del Arco de las Granadas donde llegó a tener 200 camas. Tras la muerte del santo, en 1552, el hospital se situó en la calle S. Jerónimo. Finalmente, se hizo el hospital en su ubicación actual tras la demolición del Monasterio de S.Jerónimo que se encontraba en ese emplazamiento conocido como la Almorava. La portada data de 1609 y fué realizada por Cristoba de Vilches con mármol de Sierra Elvira y Macael. En el primer patio se conservan 29 cuadros sobre temas de la vida del santo fundador. Fueron pintados por Diego Sánchez de Sarabia en 1749 y los frescos que los rodean también son del mismo autor, aunque posteriores (1760). La escalera se encuentra construida a base de una gran variedad de mármoles y que fué elaborada por José de Bada también en 1749. El segundo patio es del siglo XVIII con pilastras y adornos pintados. San Juan de Dios (1495-1550) Fundador de la Comunidad de Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios Año 1550 Nació y murió un 8 de marzo. Nace en Montemor-o-Novo, localidad del Alentejo (Portugal)l en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad. De familia pobre pero muy piadosa. Su madre murió cuando él era todavía joven. Su padre murió como religioso en un convento. En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba. Le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones, pero él dispuso permanecer libre de compromisos económicos y caseros pues deseaba dedicarse a labores más espirituales. Estuvo de soldado bajo las órdenes del genio de la guerra, Carlos V en batallas muy famosas. La vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. La Sma. Virgen lo salvó de ser ahorcado, pues una vez lo pusieron en la guerra a cuidar un gran depósito y por no haber estado lo suficientemente alerta, los enemigos se llevaron todo. Su coronel dispuso mandarlo ahorcar, pero Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. Y dejó la milicia, porque para eso no era muy adaptado. Salido del ejército, quiso hacer un poco de apostolado y se dedicó a hacer de vendedor ambulante de estampas y libros religiosos. Cuando iba llegando a la ciudad de Granada vio a un niñito muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel "pobrecito" era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: "Granada será tu cruz", y desapareció. En Granada trabajó como vendedor ambulante de libros religiosos. En cierta ocasión, ya con 40 años, escuchó llegó al Padre San Luis de Avila, y en pleno sermón, Juan se arrodillo y empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un pecador", y salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios. Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y recorría las calles de Granada pidiendo misericordia sus pecados y la gente empezó a pensar que estaba loco, atacádole a palos y piedras. Acabó en el manicomio, donde le dieron fuertes palizas como era costumbre en la época. Pero Juan lejos de desmoronarse, llamaba a atención de los guardias por el modo en el que trataban a los enfermos. Cuando San Juan de Avila volvió a la ciudad consiguió sacar a Juan del Manicomio y a partir de ese momento, Juan alquila una casa vieja y allí empieza a recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano y desamparado que le pida su ayuda. Durante todo el día atiende a cada uno con el más exquisito cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, mandadero, padre, amigo y hermano de todos y por la noche iva por la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Pronto se hizo popular en toda Granada el grito de Juan en las noches por las calles. El iba con unos morrales y unas ollas gritando: ¡Haced el bien hermanos, para vuestro bien! Las gentes salían a la puerta de sus casas y le regalaban cuanto les había sobrado de la comida del día. Al volver cerca de medianoche se dedicaba a hacer aseo en el hospital, y a la madrugada se echaba a dormir un rato debajo de una escalera. Un verdadero héroe de la caridad. El señor obispo, en atención a su labor, añadió dos palabras a su nombre de pila ,y empezó a llamarlo "Juan de Dios". El prelado le dio una túnica negra como uniforme; así se vistió hasta su muerte, y así han vestido sus religiosos por varios siglos. Destacan en su labor, el incendio de su hospitar donde rescató a todos los pobres internos, atravesando el fuego sin quemarse. En otra ocasión, y cuando el río iva crecido y casi helado, fué a recoger leña, pero uno de sus compañeros cayó al río y el lo rescató, aunque tuvo importantes secuelas y dolores por la artritis. Poco a poco, Juan de Dios fué debilitándose, las piernas se le retorcieron de la artritis y sufría de espantosos dolores. Incluso una señora lo llevó a su casa para curarlo aunque ya era demasiado tarde. Dejo a Antonio Martín como director del hospital. El 8 de marzo de 1550, murió de rodillas. Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos. | |
Hospital de San Juan de Dios: Fachada y Patio | San Juan de Dios (1495-1550) Fundador de la Comunidad de Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios Año 1550 Nació y murió un 8 de marzo. Nace en Montemor-o-Novo, localidad del Alentejo (Portugal)l en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad. De familia pobre pero muy piadosa. Su madre murió cuando él era todavía joven. Su padre murió como religioso en un convento. En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba. Le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones, pero él dispuso permanecer libre de compromisos económicos y caseros pues deseaba dedicarse a labores más espirituales. Estuvo de soldado bajo las órdenes del genio de la guerra, Carlos V en batallas muy famosas. La vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. La Sma. Virgen lo salvó de ser ahorcado, pues una vez lo pusieron en la guerra a cuidar un gran depósito y por no haber estado lo suficientemente alerta, los enemigos se llevaron todo. Su coronel dispuso mandarlo ahorcar, pero Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. Y dejó la milicia, porque para eso no era muy adaptado. Salido del ejército, quiso hacer un poco de apostolado y se dedicó a hacer de vendedor ambulante de estampas y libros religiosos. Cuando iba llegando a la ciudad de Granada vio a un niñito muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel "pobrecito" era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: "Granada será tu cruz", y desapareció. En Granada trabajó como vendedor ambulante de libros religiosos. En cierta ocasión, ya con 40 años, escuchó llegó al Padre San Luis de Avila, y en pleno sermón, Juan se arrodillo y empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un pecador", y salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios. Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y recorría las calles de Granada pidiendo misericordia sus pecados y la gente empezó a pensar que estaba loco, atacádole a palos y piedras. Acabó en el manicomio, donde le dieron fuertes palizas como era costumbre en la época. Pero Juan lejos de desmoronarse, llamaba a atención de los guardias por el modo en el que trataban a los enfermos. Cuando San Juan de Avila volvió a la ciudad consiguió sacar a Juan del Manicomio y a partir de ese momento, Juan alquila una casa vieja y allí empieza a recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano y desamparado que le pida su ayuda. Durante todo el día atiende a cada uno con el más exquisito cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, mandadero, padre, amigo y hermano de todos y por la noche iva por la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Pronto se hizo popular en toda Granada el grito de Juan en las noches por las calles. El iba con unos morrales y unas ollas gritando: ¡Haced el bien hermanos, para vuestro bien! Las gentes salían a la puerta de sus casas y le regalaban cuanto les había sobrado de la comida del día. Al volver cerca de medianoche se dedicaba a hacer aseo en el hospital, y a la madrugada se echaba a dormir un rato debajo de una escalera. Un verdadero héroe de la caridad. El señor obispo, en atención a su labor, añadió dos palabras a su nombre de pila ,y empezó a llamarlo "Juan de Dios". El prelado le dio una túnica negra como uniforme; así se vistió hasta su muerte, y así han vestido sus religiosos por varios siglos. Destacan en su labor, el incendio de su hospitar donde rescató a todos los pobres internos, atravesando el fuego sin quemarse. En otra ocasión, y cuando el río iva crecido y casi helado, fué a recoger leña, pero uno de sus compañeros cayó al río y el lo rescató, aunque tuvo importantes secuelas y dolores por la artritis. Poco a poco, Juan de Dios fué debilitándose, las piernas se le retorcieron de la artritis y sufría de espantosos dolores. Incluso una señora lo llevó a su casa para curarlo aunque ya era demasiado tarde. Dejo a Antonio Martín como director del hospital. El 8 de marzo de 1550, murió de rodillas. Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos.Hospital de S. Juán de Dios El primer hospital se encontraba en la Calle Lucena numero 34 y tenía 46 camas Después se trasladó a la cuesta Gomérez cerca del Arco de las Granadas donde llegó a tener 200 camas. Tras la muerte del santo, en 1552, el hospital se situó en la calle S. Jerónimo. Finalmente, se hizo el hospital en su ubicación actual tras la demolición del Monasterio de S.Jerónimo que se encontraba en ese emplazamiento conocido como la Almorava.La portada data de 1609 y fué realizada por Cristoba de Vilches con mármol de Sierra Elvira y Macael. En el primer patio se conservan 29 cuadros sobre temas de la vida del santo fundador. Fueron pintados por Diego Sánchez de Sarabia en 1749 y los frescos que los rodean también son del mismo autor, aunque posteriores (1760). La escalera se encuentra construida a base de una gran variedad de mármoles y que fué elaborada por José de Bada también en 1749. El segundo patio es del siglo XVIII con pilastras y adornos pintados. |  |
Hospital de San Juan de Dios: Fachada y Patio | San Juan de Dios (1495-1550) Fundador de la Comunidad de Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios Año 1550 Nació y murió un 8 de marzo. Nace en Montemor-o-Novo, localidad del Alentejo (Portugal)l en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad. De familia pobre pero muy piadosa. Su madre murió cuando él era todavía joven. Su padre murió como religioso en un convento. En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba. Le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones, pero él dispuso permanecer libre de compromisos económicos y caseros pues deseaba dedicarse a labores más espirituales. Estuvo de soldado bajo las órdenes del genio de la guerra, Carlos V en batallas muy famosas. La vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. La Sma. Virgen lo salvó de ser ahorcado, pues una vez lo pusieron en la guerra a cuidar un gran depósito y por no haber estado lo suficientemente alerta, los enemigos se llevaron todo. Su coronel dispuso mandarlo ahorcar, pero Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. Y dejó la milicia, porque para eso no era muy adaptado. Salido del ejército, quiso hacer un poco de apostolado y se dedicó a hacer de vendedor ambulante de estampas y libros religiosos. Cuando iba llegando a la ciudad de Granada vio a un niñito muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel "pobrecito" era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: "Granada será tu cruz", y desapareció. En Granada trabajó como vendedor ambulante de libros religiosos. En cierta ocasión, ya con 40 años, escuchó llegó al Padre San Luis de Avila, y en pleno sermón, Juan se arrodillo y empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un pecador", y salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios. Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y recorría las calles de Granada pidiendo misericordia sus pecados y la gente empezó a pensar que estaba loco, atacádole a palos y piedras. Acabó en el manicomio, donde le dieron fuertes palizas como era costumbre en la época. Pero Juan lejos de desmoronarse, llamaba a atención de los guardias por el modo en el que trataban a los enfermos. Cuando San Juan de Avila volvió a la ciudad consiguió sacar a Juan del Manicomio y a partir de ese momento, Juan alquila una casa vieja y allí empieza a recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano y desamparado que le pida su ayuda. Durante todo el día atiende a cada uno con el más exquisito cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, mandadero, padre, amigo y hermano de todos y por la noche iva por la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Pronto se hizo popular en toda Granada el grito de Juan en las noches por las calles. El iba con unos morrales y unas ollas gritando: ¡Haced el bien hermanos, para vuestro bien! Las gentes salían a la puerta de sus casas y le regalaban cuanto les había sobrado de la comida del día. Al volver cerca de medianoche se dedicaba a hacer aseo en el hospital, y a la madrugada se echaba a dormir un rato debajo de una escalera. Un verdadero héroe de la caridad. El señor obispo, en atención a su labor, añadió dos palabras a su nombre de pila ,y empezó a llamarlo "Juan de Dios". El prelado le dio una túnica negra como uniforme; así se vistió hasta su muerte, y así han vestido sus religiosos por varios siglos. Destacan en su labor, el incendio de su hospitar donde rescató a todos los pobres internos, atravesando el fuego sin quemarse. En otra ocasión, y cuando el río iva crecido y casi helado, fué a recoger leña, pero uno de sus compañeros cayó al río y el lo rescató, aunque tuvo importantes secuelas y dolores por la artritis. Poco a poco, Juan de Dios fué debilitándose, las piernas se le retorcieron de la artritis y sufría de espantosos dolores. Incluso una señora lo llevó a su casa para curarlo aunque ya era demasiado tarde. Dejo a Antonio Martín como director del hospital. El 8 de marzo de 1550, murió de rodillas. Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos.Hospital de S. Juán de Dios El primer hospital se encontraba en la Calle Lucena numero 34 y tenía 46 camas Después se trasladó a la cuesta Gomérez cerca del Arco de las Granadas donde llegó a tener 200 camas. Tras la muerte del santo, en 1552, el hospital se situó en la calle S. Jerónimo. Finalmente, se hizo el hospital en su ubicación actual tras la demolición del Monasterio de S.Jerónimo que se encontraba en ese emplazamiento conocido como la Almorava.La portada data de 1609 y fué realizada por Cristoba de Vilches con mármol de Sierra Elvira y Macael. En el primer patio se conservan 29 cuadros sobre temas de la vida del santo fundador. Fueron pintados por Diego Sánchez de Sarabia en 1749 y los frescos que los rodean también son del mismo autor, aunque posteriores (1760). La escalera se encuentra construida a base de una gran variedad de mármoles y que fué elaborada por José de Bada también en 1749. El segundo patio es del siglo XVIII con pilastras y adornos pintados. | |
Hospital de San Juan de Dios: Fachada y Patio | San Juan de Dios (1495-1550) Fundador de la Comunidad de Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios Año 1550 Nació y murió un 8 de marzo. Nace en Montemor-o-Novo, localidad del Alentejo (Portugal)l en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad. De familia pobre pero muy piadosa. Su madre murió cuando él era todavía joven. Su padre murió como religioso en un convento. En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba. Le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones, pero él dispuso permanecer libre de compromisos económicos y caseros pues deseaba dedicarse a labores más espirituales. Estuvo de soldado bajo las órdenes del genio de la guerra, Carlos V en batallas muy famosas. La vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. La Sma. Virgen lo salvó de ser ahorcado, pues una vez lo pusieron en la guerra a cuidar un gran depósito y por no haber estado lo suficientemente alerta, los enemigos se llevaron todo. Su coronel dispuso mandarlo ahorcar, pero Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. Y dejó la milicia, porque para eso no era muy adaptado. Salido del ejército, quiso hacer un poco de apostolado y se dedicó a hacer de vendedor ambulante de estampas y libros religiosos. Cuando iba llegando a la ciudad de Granada vio a un niñito muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel "pobrecito" era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: "Granada será tu cruz", y desapareció. En Granada trabajó como vendedor ambulante de libros religiosos. En cierta ocasión, ya con 40 años, escuchó llegó al Padre San Luis de Avila, y en pleno sermón, Juan se arrodillo y empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un pecador", y salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios. Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y recorría las calles de Granada pidiendo misericordia sus pecados y la gente empezó a pensar que estaba loco, atacádole a palos y piedras. Acabó en el manicomio, donde le dieron fuertes palizas como era costumbre en la época. Pero Juan lejos de desmoronarse, llamaba a atención de los guardias por el modo en el que trataban a los enfermos. Cuando San Juan de Avila volvió a la ciudad consiguió sacar a Juan del Manicomio y a partir de ese momento, Juan alquila una casa vieja y allí empieza a recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano y desamparado que le pida su ayuda. Durante todo el día atiende a cada uno con el más exquisito cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, mandadero, padre, amigo y hermano de todos y por la noche iva por la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Pronto se hizo popular en toda Granada el grito de Juan en las noches por las calles. El iba con unos morrales y unas ollas gritando: ¡Haced el bien hermanos, para vuestro bien! Las gentes salían a la puerta de sus casas y le regalaban cuanto les había sobrado de la comida del día. Al volver cerca de medianoche se dedicaba a hacer aseo en el hospital, y a la madrugada se echaba a dormir un rato debajo de una escalera. Un verdadero héroe de la caridad. El señor obispo, en atención a su labor, añadió dos palabras a su nombre de pila ,y empezó a llamarlo "Juan de Dios". El prelado le dio una túnica negra como uniforme; así se vistió hasta su muerte, y así han vestido sus religiosos por varios siglos. Destacan en su labor, el incendio de su hospitar donde rescató a todos los pobres internos, atravesando el fuego sin quemarse. En otra ocasión, y cuando el río iva crecido y casi helado, fué a recoger leña, pero uno de sus compañeros cayó al río y el lo rescató, aunque tuvo importantes secuelas y dolores por la artritis. Poco a poco, Juan de Dios fué debilitándose, las piernas se le retorcieron de la artritis y sufría de espantosos dolores. Incluso una señora lo llevó a su casa para curarlo aunque ya era demasiado tarde. Dejo a Antonio Martín como director del hospital. El 8 de marzo de 1550, murió de rodillas. Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos.Hospital de S. Juán de Dios El primer hospital se encontraba en la Calle Lucena numero 34 y tenía 46 camas Después se trasladó a la cuesta Gomérez cerca del Arco de las Granadas donde llegó a tener 200 camas. Tras la muerte del santo, en 1552, el hospital se situó en la calle S. Jerónimo. Finalmente, se hizo el hospital en su ubicación actual tras la demolición del Monasterio de S.Jerónimo que se encontraba en ese emplazamiento conocido como la Almorava.La portada data de 1609 y fué realizada por Cristoba de Vilches con mármol de Sierra Elvira y Macael. En el primer patio se conservan 29 cuadros sobre temas de la vida del santo fundador. Fueron pintados por Diego Sánchez de Sarabia en 1749 y los frescos que los rodean también son del mismo autor, aunque posteriores (1760). La escalera se encuentra construida a base de una gran variedad de mármoles y que fué elaborada por José de Bada también en 1749. El segundo patio es del siglo XVIII con pilastras y adornos pintados. |  |
Hospital de San Juan de Dios: Fachada y Patio | San Juan de Dios (1495-1550) Fundador de la Comunidad de Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios Año 1550 Nació y murió un 8 de marzo. Nace en Montemor-o-Novo, localidad del Alentejo (Portugal)l en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad. De familia pobre pero muy piadosa. Su madre murió cuando él era todavía joven. Su padre murió como religioso en un convento. En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba. Le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones, pero él dispuso permanecer libre de compromisos económicos y caseros pues deseaba dedicarse a labores más espirituales. Estuvo de soldado bajo las órdenes del genio de la guerra, Carlos V en batallas muy famosas. La vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. La Sma. Virgen lo salvó de ser ahorcado, pues una vez lo pusieron en la guerra a cuidar un gran depósito y por no haber estado lo suficientemente alerta, los enemigos se llevaron todo. Su coronel dispuso mandarlo ahorcar, pero Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. Y dejó la milicia, porque para eso no era muy adaptado. Salido del ejército, quiso hacer un poco de apostolado y se dedicó a hacer de vendedor ambulante de estampas y libros religiosos. Cuando iba llegando a la ciudad de Granada vio a un niñito muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel "pobrecito" era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: "Granada será tu cruz", y desapareció. En Granada trabajó como vendedor ambulante de libros religiosos. En cierta ocasión, ya con 40 años, escuchó llegó al Padre San Luis de Avila, y en pleno sermón, Juan se arrodillo y empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un pecador", y salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios. Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y recorría las calles de Granada pidiendo misericordia sus pecados y la gente empezó a pensar que estaba loco, atacádole a palos y piedras. Acabó en el manicomio, donde le dieron fuertes palizas como era costumbre en la época. Pero Juan lejos de desmoronarse, llamaba a atención de los guardias por el modo en el que trataban a los enfermos. Cuando San Juan de Avila volvió a la ciudad consiguió sacar a Juan del Manicomio y a partir de ese momento, Juan alquila una casa vieja y allí empieza a recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano y desamparado que le pida su ayuda. Durante todo el día atiende a cada uno con el más exquisito cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, mandadero, padre, amigo y hermano de todos y por la noche iva por la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Pronto se hizo popular en toda Granada el grito de Juan en las noches por las calles. El iba con unos morrales y unas ollas gritando: ¡Haced el bien hermanos, para vuestro bien! Las gentes salían a la puerta de sus casas y le regalaban cuanto les había sobrado de la comida del día. Al volver cerca de medianoche se dedicaba a hacer aseo en el hospital, y a la madrugada se echaba a dormir un rato debajo de una escalera. Un verdadero héroe de la caridad. El señor obispo, en atención a su labor, añadió dos palabras a su nombre de pila ,y empezó a llamarlo "Juan de Dios". El prelado le dio una túnica negra como uniforme; así se vistió hasta su muerte, y así han vestido sus religiosos por varios siglos. Destacan en su labor, el incendio de su hospitar donde rescató a todos los pobres internos, atravesando el fuego sin quemarse. En otra ocasión, y cuando el río iva crecido y casi helado, fué a recoger leña, pero uno de sus compañeros cayó al río y el lo rescató, aunque tuvo importantes secuelas y dolores por la artritis. Poco a poco, Juan de Dios fué debilitándose, las piernas se le retorcieron de la artritis y sufría de espantosos dolores. Incluso una señora lo llevó a su casa para curarlo aunque ya era demasiado tarde. Dejo a Antonio Martín como director del hospital. El 8 de marzo de 1550, murió de rodillas. Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos.Hospital de S. Juán de Dios El primer hospital se encontraba en la Calle Lucena numero 34 y tenía 46 camas Después se trasladó a la cuesta Gomérez cerca del Arco de las Granadas donde llegó a tener 200 camas. Tras la muerte del santo, en 1552, el hospital se situó en la calle S. Jerónimo. Finalmente, se hizo el hospital en su ubicación actual tras la demolición del Monasterio de S.Jerónimo que se encontraba en ese emplazamiento conocido como la Almorava.La portada data de 1609 y fué realizada por Cristoba de Vilches con mármol de Sierra Elvira y Macael. En el primer patio se conservan 29 cuadros sobre temas de la vida del santo fundador. Fueron pintados por Diego Sánchez de Sarabia en 1749 y los frescos que los rodean también son del mismo autor, aunque posteriores (1760). La escalera se encuentra construida a base de una gran variedad de mármoles y que fué elaborada por José de Bada también en 1749. El segundo patio es del siglo XVIII con pilastras y adornos pintados. | |
Hospital de San Juan de Dios: Fachada y Patio | San Juan de Dios (1495-1550) Fundador de la Comunidad de Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios Año 1550 Nació y murió un 8 de marzo. Nace en Montemor-o-Novo, localidad del Alentejo (Portugal)l en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad. De familia pobre pero muy piadosa. Su madre murió cuando él era todavía joven. Su padre murió como religioso en un convento. En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba. Le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones, pero él dispuso permanecer libre de compromisos económicos y caseros pues deseaba dedicarse a labores más espirituales. Estuvo de soldado bajo las órdenes del genio de la guerra, Carlos V en batallas muy famosas. La vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. La Sma. Virgen lo salvó de ser ahorcado, pues una vez lo pusieron en la guerra a cuidar un gran depósito y por no haber estado lo suficientemente alerta, los enemigos se llevaron todo. Su coronel dispuso mandarlo ahorcar, pero Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. Y dejó la milicia, porque para eso no era muy adaptado. Salido del ejército, quiso hacer un poco de apostolado y se dedicó a hacer de vendedor ambulante de estampas y libros religiosos. Cuando iba llegando a la ciudad de Granada vio a un niñito muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel "pobrecito" era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: "Granada será tu cruz", y desapareció. En Granada trabajó como vendedor ambulante de libros religiosos. En cierta ocasión, ya con 40 años, escuchó llegó al Padre San Luis de Avila, y en pleno sermón, Juan se arrodillo y empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un pecador", y salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios. Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, y recorría las calles de Granada pidiendo misericordia sus pecados y la gente empezó a pensar que estaba loco, atacádole a palos y piedras. Acabó en el manicomio, donde le dieron fuertes palizas como era costumbre en la época. Pero Juan lejos de desmoronarse, llamaba a atención de los guardias por el modo en el que trataban a los enfermos. Cuando San Juan de Avila volvió a la ciudad consiguió sacar a Juan del Manicomio y a partir de ese momento, Juan alquila una casa vieja y allí empieza a recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano y desamparado que le pida su ayuda. Durante todo el día atiende a cada uno con el más exquisito cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, mandadero, padre, amigo y hermano de todos y por la noche iva por la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Pronto se hizo popular en toda Granada el grito de Juan en las noches por las calles. El iba con unos morrales y unas ollas gritando: ¡Haced el bien hermanos, para vuestro bien! Las gentes salían a la puerta de sus casas y le regalaban cuanto les había sobrado de la comida del día. Al volver cerca de medianoche se dedicaba a hacer aseo en el hospital, y a la madrugada se echaba a dormir un rato debajo de una escalera. Un verdadero héroe de la caridad. El señor obispo, en atención a su labor, añadió dos palabras a su nombre de pila ,y empezó a llamarlo "Juan de Dios". El prelado le dio una túnica negra como uniforme; así se vistió hasta su muerte, y así han vestido sus religiosos por varios siglos. Destacan en su labor, el incendio de su hospitar donde rescató a todos los pobres internos, atravesando el fuego sin quemarse. En otra ocasión, y cuando el río iva crecido y casi helado, fué a recoger leña, pero uno de sus compañeros cayó al río y el lo rescató, aunque tuvo importantes secuelas y dolores por la artritis. Poco a poco, Juan de Dios fué debilitándose, las piernas se le retorcieron de la artritis y sufría de espantosos dolores. Incluso una señora lo llevó a su casa para curarlo aunque ya era demasiado tarde. Dejo a Antonio Martín como director del hospital. El 8 de marzo de 1550, murió de rodillas. Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos.Hospital de S. Juán de Dios El primer hospital se encontraba en la Calle Lucena numero 34 y tenía 46 camas Después se trasladó a la cuesta Gomérez cerca del Arco de las Granadas donde llegó a tener 200 camas. Tras la muerte del santo, en 1552, el hospital se situó en la calle S. Jerónimo. Finalmente, se hizo el hospital en su ubicación actual tras la demolición del Monasterio de S.Jerónimo que se encontraba en ese emplazamiento conocido como la Almorava.La portada data de 1609 y fué realizada por Cristoba de Vilches con mármol de Sierra Elvira y Macael. En el primer patio se conservan 29 cuadros sobre temas de la vida del santo fundador. Fueron pintados por Diego Sánchez de Sarabia en 1749 y los frescos que los rodean también son del mismo autor, aunque posteriores (1760). La escalera se encuentra construida a base de una gran variedad de mármoles y que fué elaborada por José de Bada también en 1749. El segundo patio es del siglo XVIII con pilastras y adornos pintados. |  |
Hospital Licinio de la Fuente | Ayto.Granada: Centro de Transfusión sanguinea Ayto.Granada: Centro de Transfusión sanguinea | |
Hospital Licinio de la Fuente | Ayto.Granada: Centro de Transfusión sanguinea Ayto.Granada: Centro de Transfusión sanguinea |  |
Hospital Real | Hospital Real. | Itinerarios Carolinos |
Hospital San Juan de Dios (III) | Es quizás la mano abierta de Juan de Dios, la primera que se extiende sin selección racial, sin separaciones nacionalistas, en el credo de una futura enfermería. A su hospital llegan, sin que nadie pregunte su procedencia, enfermos cristianos, moriscos, judíos conversos o no. Lo mismo es, porque a los ojos de Dios no hay distinciones de ningun tipo. Las gentes que proceden del pueblo vencido tendrán, en un principio, el recelo de los humillados reiteradamente, pero pronto se entregarán sin reservas ante la mirada limpia, la sonrisa, inocente y las manos abiertas, y limpias de rencores, de Juan de Dios. Juan de Dios que no rechazará los conocimientos médicos del pueblo vencido, porque cualquier medio es bueno para curar en nombre de su Señor, tiene una visión ilimitada de su obligación para los enfermos. Más tarde llegará un jesuita morisco, el Padre Juan de Albotodo, que seguirá el camino de Juan de Dios, estableciendo un hospital en el Albayzín. Es un personaje de la historia hospitalaria granadina al que no se le ha hecho la justicia debida. Mal visto por unos y por otros. Para unos por haber renunciado a la religión de los de su raza, mientras que para otros será sospechoso por su procedencia étnica. El Maristán u Hospital de los locos, el Hospital de la Tiña, el Hospital de la Misericordia, el Hospital del Corpus Christi, el Hospital Real, el de Peregrinos, el de la Caridad y Refugio, el de San Sebastián, el de la Convalecencia, entre otros ofrecen un abanico asistencial de muy precarias condiciones, pero que sirven para enmarcar y destacar de entre todos ellos, al nuevo hospital de Juan de Dios, donde ya se ejerce una medicina ejemplar para su momento. El criterio de hospitalidad en la época tiene un carácter más cercano al concepto de albergue para indigentes, que al asistencial en su mas amplia acepción médica. Hospitales que no responden al concepto actual de ellos, con un número mínimo de camas, que a veces no eran más de cinco o seis, regidos por las administraciones públicas o por alguna Orden militar, por la nobleza o por agrupaciones comerciales, pero en cualquier caso con una escasa dotación que apenas cubría las necesidades alimentarias de los acogidos. No intentamos cargar las tintas del dramatismo hospitalario con el objeto de destacar las tareas de Juan de Dios, sino solamente describir un ambiente local que ya ha sido tratado con más extensión y por autores mejor dotados. Juan de Dios ya ha pasado la mitad del siglo en su existencia; 50 años es una edad, en el entorno biológico de su época, muy avanzada para la tarea que desempeña, con importantes limitaciones fisicas, solamente superadas con una voluntad dimanante de poderes superiores. En estas circunstancias, sin soltar su actitud peticionaria, con la capacha, la olla y el cayado, seguirá recorriendo día y noche las calles de Granada, siempre con el pregon ofertante: "haced el bien por vosotros mismos, hermanos". La oferta de paz, de liberación de la cadenas que ligan al hombre a los bienes materiales. Un día las aguas del río Genil bajarán embravecidas, rugientes, arrastrando troncos desgarrados de la tierra, animales muertos, piedras que al rodar producen un ruido aterrorizante. Las nieves de Sierra Nevada, al fundirse, han abandonado su bandera de paz para hacerse turbias, amenazadoras. Pero al mismo tiempo ofrecerán la posibilidad de abastecer de leña al hospital. Pues para Juan cualquier oportunidad es buena cuando puede sacar provecho para sus enfermos. Se acerca al río turbulento y va recogiendo pacientemente, con las manos y el cuerpo atenazados por el frío de las aguas heladas, la leña que queda prendida en las márgenes, apilándola, separando los haces según tamaño. No está solo en esta tarea, pues hay otras gentes ocupadas en el mismo menester. Gentes como él que también tienen necesidad de madera para calentar sus hogares. Un joven es arrastrado por el río desbocado, intenta asirse a los matorrales de la ribera, pero no es posible. Juan de Dios no lo duda; se introduce en la corriente helada, toma la mano del muchacho e intenta tirar de él para acercarlo a la orilla; no es posible. Lucha contra la fuerza violenta del torrente, se sobrepone a su debilidad, igual que en el incendio del hospital; pero no lo consigue. Con las lágrimas mezcladas al agua de la lluvia, con la desesperación del esfuerzo inútil, ve desaparecer al joven entre las olas de agua y barro, de piedras y maderas... y reza por él, hasta volver a su equilibrio. El regreso al hospital será lento, arrastrando los haces de leña húmeda, silabeando, entre los estertores del cansancio, la oración al Padre de todos los hombres. Juan de Dios va herido de muerte, pero no le importa. Son muchos los años de vida, muchos los quehaceres y escasas las fuerzas; han sido múltiples las horas robadas al descanso y muy limitada la alimentación. Sólo su fe, su inmensa y profunda fe, puede justificar la sonrisa que acompaña a la tarea agotadora. Pasados unos días ya le es imposible vencer el agotamiento, aunque lo intenta, aun cuando quiere salir de su pobre yacija, del remedo miserable de un lugar de descanso, debajo de la escalera de su hospital, donde es el último de todos los pobres, donde está más cerca de Dios, donde la oración otorga el más hermoso de los descansos. La enfermedad de Juan de Dios pronto será conocida por toda la ciudad, será el comentario en las calles, en las casas, en lás iglesias donde muchos piden por él. Y Juan de Dios seguirá intentando dirigir su hospital, dando orientaciones, preguntando, pidiendo que salgan sus hermanos a pedir limosna. Todo ello con el brillo de la fiebre en sus ojos llenos de esperanzas, con el hablar entrecortado por la difícil y penosa respiracion. La familia de García de Pisa, caballero 24 de la ciudad de Granada, y por petición expresa de Dª. Ana Osorio, su esposa, piden que Juan de Dios sea trasladado a su palacio para cuidarlo. La oferta es generosa, pero no aceptada por el enfermo que quiere permanecer entre los suyos, cerca de lo que es su única razón de ser. Solamente un mandato del Arzobispo D. Pedro Guerrero, doblega la actitud de Juan de Dios, que parte para el cercano hogar de los García de Pisa, después de una dolorosa y larga despedida, que abarca desde sus seguidores, hasta la viña jerezana que plantara con sus manos, recién llegados al hospital, porque sus enfermos, sus pobres son el centro de sus más recios amores... |  |
Hospital San Juan de Dios (III) | Es quizás la mano abierta de Juan de Dios, la primera que se extiende sin selección racial, sin separaciones nacionalistas, en el credo de una futura enfermería. A su hospital llegan, sin que nadie pregunte su procedencia, enfermos cristianos, moriscos, judíos conversos o no. Lo mismo es, porque a los ojos de Dios no hay distinciones de ningun tipo. Las gentes que proceden del pueblo vencido tendrán, en un principio, el recelo de los humillados reiteradamente, pero pronto se entregarán sin reservas ante la mirada limpia, la sonrisa, inocente y las manos abiertas, y limpias de rencores, de Juan de Dios. Juan de Dios que no rechazará los conocimientos médicos del pueblo vencido, porque cualquier medio es bueno para curar en nombre de su Señor, tiene una visión ilimitada de su obligación para los enfermos. Más tarde llegará un jesuita morisco, el Padre Juan de Albotodo, que seguirá el camino de Juan de Dios, estableciendo un hospital en el Albayzín. Es un personaje de la historia hospitalaria granadina al que no se le ha hecho la justicia debida. Mal visto por unos y por otros. Para unos por haber renunciado a la religión de los de su raza, mientras que para otros será sospechoso por su procedencia étnica. El Maristán u Hospital de los locos, el Hospital de la Tiña, el Hospital de la Misericordia, el Hospital del Corpus Christi, el Hospital Real, el de Peregrinos, el de la Caridad y Refugio, el de San Sebastián, el de la Convalecencia, entre otros ofrecen un abanico asistencial de muy precarias condiciones, pero que sirven para enmarcar y destacar de entre todos ellos, al nuevo hospital de Juan de Dios, donde ya se ejerce una medicina ejemplar para su momento. El criterio de hospitalidad en la época tiene un carácter más cercano al concepto de albergue para indigentes, que al asistencial en su mas amplia acepción médica. Hospitales que no responden al concepto actual de ellos, con un número mínimo de camas, que a veces no eran más de cinco o seis, regidos por las administraciones públicas o por alguna Orden militar, por la nobleza o por agrupaciones comerciales, pero en cualquier caso con una escasa dotación que apenas cubría las necesidades alimentarias de los acogidos. No intentamos cargar las tintas del dramatismo hospitalario con el objeto de destacar las tareas de Juan de Dios, sino solamente describir un ambiente local que ya ha sido tratado con más extensión y por autores mejor dotados. Juan de Dios ya ha pasado la mitad del siglo en su existencia; 50 años es una edad, en el entorno biológico de su época, muy avanzada para la tarea que desempeña, con importantes limitaciones fisicas, solamente superadas con una voluntad dimanante de poderes superiores. En estas circunstancias, sin soltar su actitud peticionaria, con la capacha, la olla y el cayado, seguirá recorriendo día y noche las calles de Granada, siempre con el pregon ofertante: "haced el bien por vosotros mismos, hermanos". La oferta de paz, de liberación de la cadenas que ligan al hombre a los bienes materiales. Un día las aguas del río Genil bajarán embravecidas, rugientes, arrastrando troncos desgarrados de la tierra, animales muertos, piedras que al rodar producen un ruido aterrorizante. Las nieves de Sierra Nevada, al fundirse, han abandonado su bandera de paz para hacerse turbias, amenazadoras. Pero al mismo tiempo ofrecerán la posibilidad de abastecer de leña al hospital. Pues para Juan cualquier oportunidad es buena cuando puede sacar provecho para sus enfermos. Se acerca al río turbulento y va recogiendo pacientemente, con las manos y el cuerpo atenazados por el frío de las aguas heladas, la leña que queda prendida en las márgenes, apilándola, separando los haces según tamaño. No está solo en esta tarea, pues hay otras gentes ocupadas en el mismo menester. Gentes como él que también tienen necesidad de madera para calentar sus hogares. Un joven es arrastrado por el río desbocado, intenta asirse a los matorrales de la ribera, pero no es posible. Juan de Dios no lo duda; se introduce en la corriente helada, toma la mano del muchacho e intenta tirar de él para acercarlo a la orilla; no es posible. Lucha contra la fuerza violenta del torrente, se sobrepone a su debilidad, igual que en el incendio del hospital; pero no lo consigue. Con las lágrimas mezcladas al agua de la lluvia, con la desesperación del esfuerzo inútil, ve desaparecer al joven entre las olas de agua y barro, de piedras y maderas... y reza por él, hasta volver a su equilibrio. El regreso al hospital será lento, arrastrando los haces de leña húmeda, silabeando, entre los estertores del cansancio, la oración al Padre de todos los hombres. Juan de Dios va herido de muerte, pero no le importa. Son muchos los años de vida, muchos los quehaceres y escasas las fuerzas; han sido múltiples las horas robadas al descanso y muy limitada la alimentación. Sólo su fe, su inmensa y profunda fe, puede justificar la sonrisa que acompaña a la tarea agotadora. Pasados unos días ya le es imposible vencer el agotamiento, aunque lo intenta, aun cuando quiere salir de su pobre yacija, del remedo miserable de un lugar de descanso, debajo de la escalera de su hospital, donde es el último de todos los pobres, donde está más cerca de Dios, donde la oración otorga el más hermoso de los descansos. La enfermedad de Juan de Dios pronto será conocida por toda la ciudad, será el comentario en las calles, en las casas, en lás iglesias donde muchos piden por él. Y Juan de Dios seguirá intentando dirigir su hospital, dando orientaciones, preguntando, pidiendo que salgan sus hermanos a pedir limosna. Todo ello con el brillo de la fiebre en sus ojos llenos de esperanzas, con el hablar entrecortado por la difícil y penosa respiracion. La familia de García de Pisa, caballero 24 de la ciudad de Granada, y por petición expresa de Dª. Ana Osorio, su esposa, piden que Juan de Dios sea trasladado a su palacio para cuidarlo. La oferta es generosa, pero no aceptada por el enfermo que quiere permanecer entre los suyos, cerca de lo que es su única razón de ser. Solamente un mandato del Arzobispo D. Pedro Guerrero, doblega la actitud de Juan de Dios, que parte para el cercano hogar de los García de Pisa, después de una dolorosa y larga despedida, que abarca desde sus seguidores, hasta la viña jerezana que plantara con sus manos, recién llegados al hospital, porque sus enfermos, sus pobres son el centro de sus más recios amores... | |
Hospital Virgen de las Nieves | Ayto.Granada: Hospital Virgen de las Nieves Ayto.Granada: Hospital Virgen de las Nieves |  |
Hospital Virgen de las Nieves | Ayto.Granada: Hospital Virgen de las Nieves Ayto.Granada: Hospital Virgen de las Nieves | |
Hotel del Reuma (1) | Hotel del Reuma |  |
Hotel del Reuma (2) | El comúnmente conocido como "Hotel del Reuma" por su humedad, y construido en el S.XIX, se encuentra dentro de la finca del "Carmen de las Chirimías" en la Falda de la Sabika (Colina de la Alhambra), junto al Río Darro.En el año 2001 fué adquirido por el Patronato de la Alhambra. | |
Hotel del Reuma (2) | El comúnmente conocido como "Hotel del Reuma" por su humedad, y construido en el S.XIX, se encuentra dentro de la finca del "Carmen de las Chirimías" en la Falda de la Sabika (Colina de la Alhambra), junto al Río Darro.En el año 2001 fué adquirido por el Patronato de la Alhambra. |  |
Hotel Victoria | Hotel Victoria. | |
Huerta del Rasillo, Policia Local | Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local |  |
Huerta del Rasillo, Policia Local | Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local | |
Huerta del Rasillo, Policia Local | Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local Ayto.Granada: Huerta del Rasillo. Policía Local |  |