Historia de la Biblioteca Universitaria de Granada
Por María José Ariza Rubio y Cristina Peregrín Pardo
Para comprender la historia de la Biblioteca Universitaria debemos considerar el origen y la evolución, tanto de la biblioteca como institución al servicio de la Universidad que le da su propia razón de ser, como el de los fondos que han ido conformando su rico legado cultural.
La biblioteca
Fondos: Procedencia y Evolución
Los locales y organización de los fondos
Cuando en 1769 se inició el traslado al Colegio de San Pablo, la biblioteca que había pertenecido a los Jesuitas se encontraba organizada en tres dependencias diferentes: la librería general de la Compañía de Jesús, que contenía a la derecha las obras de las que eran autores miembros de la Compañía y a la izquierda las obras de autores externos entre las que se encontraban obras de los Santos Padres y Sagradas Biblias; una "segunda librería" o archivo donde se guardaban los manuscritos; y las obras que se encontraban en los aposentos de los miembros de la Compañía.
Parece ser que a la Universidad la desbordó la gran cantidad de fondos, limitándose en este momento a amontonarlos todos en los locales de la "librería general", donde permanecieron desordenados hasta que en 1780 se ubica en un local adecuado. De las dramáticas consecuencias que estos años de desorden y abandono tuvieron para los ricos fondos legados a la Universidad nos dan idea las cifras que resultaron del inventario que en 1785 realizó el Padre Echevarría en comparación con el de los PP. Mohedanos.
En su nueva ubicación (que hoy ocupa la Biblioteca de la Facultad de Derecho), en la que permanecerá ya la biblioteca hasta su traslado en 1980 al Hospital Real, los fondos son organizados por el P. Echevarría en catorce secciones que coinciden con las materias del catálogo o índice, a saber:
1. Escritura sagrada, Santos Padres, Expositores: 2. Teología escolástica y dogmática; 3. Teología moral; 4. Derecho civil y canónico. 5. Historia sagrada y profana; 6. Oratoria sagrada o predicable; 7. Medicina; 8. Filosofía escolástica; 9. Filosofía moral y natural; 10. Artes liberales; 11. Poesía; 12. Gramática y lenguas; 13. Ascéticos y libros de devoción; 14. Miscelánea .
En 1813, Antonio de Pineda y Barragán lleva a cabo un nuevo índice y una reorganización de los fondos consistente principalmente en el cambio de nombre de algunas secciones y añadir nuevas que se adaptaran a la evolución de las disciplinas impartidas; así, se incorpora una de "Química, botánica e historia natural", otra de "Física, geografía, matemáticas y artes liberales" y otra de "Economía política y cristiana"; esto significa una muestra de la evolución desacralizadora que la Universidad venía experimentando a favor de un mayor incremento de las ciencias puras y naturales.
La anexión de los fondos pertenecientes al Colegio de Santa Cruz y Santa Catalina en 1837 y de los conventos extinguidos en 1840, así como el incremento de los mismos por compra y otras donaciones, hacen necesaria una nueva reorganización y un nuevo índice de toda la biblioteca, comenzándose la primera con el Sr. Pineda y terminándola y realizando el segundo Antonio José de Córdoba y Gómez en 1856. La sala se dividió en tres partes en las que se distribuyeron las siguientes secciones: 1. Sagrada Escritura y Patrología, Religión, Filosofía; 2. Artes mecánicas, Industria; 3. Medicina, Cirugía, Farmacia, Veterinaria; 4. Botánica, Química, Mineralogía; 5. Matemáticas, Bellas Artes, Literatura, Miscelánea; 6. Oratoria, Gramática, Lenguas; 7. Poesías; 8. Jurisprudencia. 9. Historia, Geografía .
En la actualidad los fondos que alberga la biblioteca están constituidos por 921.247 monografías en papel y más de 80.000 libros electrónicos; las publicaciones periódicas en papel son 17.625 títulos de publicaciones y 6.230 las electrónicas (datos del Anuario 2003 de la BUG).
Estos fondos (excepto los de formato eléctronico que se consultan en línea) se distribuyen por los distintos puntos de servicio, coincidiendo su temática con los estudios impartidos en el centro donde se halla situada cada biblioteca.
El fondo antiguo se encuentra ubicado sobre todo en la Biblioteca del Hospital Real, y en las Facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Medicina y Farmacia; la primera posee unos 20.000 volumenes, entre los que podemos citar: 47 incunables, 6.472 impresos del s. XVI, 2.556 del s. XVII, 5.746 del XVIII, y 3.154 impresos comprendidos entre los siglos XVI al XVIII de los que no se puede especificar la fecha. También cuenta nuestra biblioteca con 792 manuscritos: 4 de ellos del s. XIV, 153 del s. XV, 191 del s. XVI, 268 del s. XVII, 93 del s. XVIII, 46 del s. XIX y 37 del XX.
En la organización de los fondos dentro de las diferentes bibliotecas se sigue combinando el libre acceso con los depósitos de libros, aunque en la actualidad, en todas las bibliotecas en las que el edificio y el espacio lo permiten, los fondos de más frecuente consulta se colocan en libre acceso.
Índices y Catálogos
En los apartados anteriores, ya hemos hecho referencia a los distintos índices que se realizaron en esta época, el número de obras que reflejaba cada uno y las materias que contemplaba. Ahora repasaremos muy brevemente la organización de cada uno de ellos.
- Índice de Rafael y Francisco Rodríguez Mohedano e Ignacio Carmona Valle . Terminado en 1769, se hizo a raíz de la expulsión de los Jesuitas y de la anexión de su biblioteca a la Universidad. En realidad realizaron un índice de los impresos y otro de los manuscritos, pero sólo se conserva el primero. Está ordenado alfabéticamente, y bajo cada letra se relacionan, en primer lugar, las obras existentes en la "Librería General"; en segundo lugar, las obras impresas existentes en la segunda biblioteca; y por último las que estaban ubicadas en los aposentos de los Padres.
Los datos que contiene este índice son: autor, título, lugar, impresor, año, número de volúmenes, tamaño y precio. Las obras que no tienen autor y son de asuntos relacionados con la Compañía van colocados bajo "Societatis Jesu", a excepción de los documentos que aparecen encuadernados en misceláneas, de los que se da relación individual bajo la palabra "miscelánea"; las alegaciones, informes y otros papeles jurídicos, que no guardan relación con la Orden, aparecen bajo el epígrafe "Papeles en derecho".
- Índice de Juan Velázquez de Echevarría. Realizado en 1785, está ordenado alfabéticamente y dentro de cada letra subdividido en catorce materias que coinciden con las secciones en las que estaba dividida la biblioteca y a las que ya hemos hecho referencia en el apartado anterior. Los datos bibliográficos se hallan repartidos en seis columnas: autor (por el apellido, a excepción de los que eran más conocidos por el nombre), título, lugar de impresión, tamaño, número de volúmenes, número del estante, número de la tabla y número de la obra en el estante.
- Índice de Juan de Pineda y Barragán; se lleva a cabo en 1813 y va ordenado por materias (en total, 17 que coinciden con las secciones de la biblioteca que ya tratamos en el apartado anterior). Los datos que recoge de cada obra son los mismos que los del inventario de Echevarría.
En 1837, Pineda y otros realizaron un inventario de los fondos pertenecientes al desaparecido Colegio de Santa Cruz y Santa Catalina, al pasar éstos a la Biblioteca Universitaria. En el apartado de fondos ya hemos explicado las cifras que arroja el mismo, así como también del inventario que se hizo en 1840 de los fondos de los conventos extinguidos. Al no ser índices sino inventarios, no entraremos en más detalles sobre ellos.
- Índice de Antonio José de Córdoba y Gómez: se realiza en 1856, paralelamente a una nueva reorganización de la biblioteca impulsada por la gran entrada de fondos que había supuesto la anexión de las bibliotecas del Colegio de Santa Cruz y Santa Catalina y de los Conventos extinguidos. En él se reflejan ya unas características más modernas como instrumento de descripción respecto a los índices anteriores. En realidad son dos: uno por autores y otro por materias, según la clasificación que se siguió para ordenar la biblioteca (véase apartado de fondos).
Los datos que recoge de cada obra son mucho más completos que los de sus antecesores: autor, título, idioma, tamaño, año, lugar, impresor, edición, encuadernación, volúmenes, estante, tabla, número de la obra y observaciones.
En este índice, al que Francisco Fernández Alonso, sucesor en el cargo de Antonio José de Córdoba, tacha de poco esmerado, pues "en la palabra anónimo figuran muchos que no lo son; constan varias obras por el comentador o por el traductor; aparecen otras con errores en las fechas y en las ediciones; hallase también la casilla de observaciones toda en blanco. Además de tales defectos, estos índices existen encuadernados y carecen de claros indispensables para las intercalaciones" , sin embargo, ya se recogen los datos fundamentales necesarios para la descripción bibliográfica y para la localización de las obras; adviértase que en el comentario de Fernández Alonso ya se notan las especificaciones técnicas de un especialista (no olvidemos que en 1858 se crea el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios).
Es precisamente en 1865, ya siendo bibliotecario Francisco Fernández Alonso, cuando se comienza el catálogo en fichas y otras tareas como la toma de datos estadísticos a partir de 1870.
Los catálogos existentes en la actualidad se pueden dividir en varias etapas: hasta 1989, en que comienza la informatización de la biblioteca, subsisten un catálogo manual alfabético de autores y obras anónimas y otro sistemático de materias según la CDU. Estos catálogos manuales comprenden dos épocas diferentes: el anterior a 1982, y el que contiene las obras que ingresaron desde 1982 hasta 1989, cuyos registros están redactados según la ISBD.
A partir de 1989 se comienza a formar la base de datos informatizada de la Biblioteca Universitaria de Granada que en la actualidad contiene 578.215 registros de ejemplares.
El proceso técnico de las obras se realiza en cada una de las bibliotecas, ya que el sistema informático permite alimentar una única base de datos desde los diferentes puntos.
El sistema de Gestión informatizada que utiliza la Biblioteca es el Millenium.
Bibliografía