No se me ocurre ningún otro título que pueda reflejar mejor la actitud de un ciudadano hacia un grupo de compañeros entre los que me encontraba yo mismo.
El pasado Domingo día 24 de Noviembre, tras los servicios efectuados en la Barriada de La Chana durante la mañana –suspendido por la organización por lluvia- y la asistencia a mediodía a la inauguración de la nueva sede de la AVPC de Churriana de la Vega, a quienes próximamente entrevistaremos para un nuevo número de GR-0, la mayoría de los participantes en dichos servicios acordamos continuar,
dada la adversa climatología, con fuertes e intermitentes lluvias, en un retén preventivo hasta que la situación se normalizara, sin una hora clara de finalización y al que, al poco tiempo, se habían incorporado algunos compañeros más. Antes tuvimos oportunidad también de dirigirnos a hacer una pequeña visita al nuevo Parque Norte (ver foto), aun en obras.
Todo ello lo hicimos sacrificando nuestro tiempo libre, nuestras familias, amigos, novios y novias, estudios, etc.,
con el único afán de Servir, Auxiliar y Proteger a nuestros conciudadanos y visitantes, como hacemos habitualmente en nuestros servicios.
Las lluvias anegaron varias zonas de la ciudad, entre las cuales se encontraban la rotonda de la Circunvalación de Granada en su salida hacia C/ Recogidas, así como otros muchos puntos de la capital, en especial de la zona Norte. Tengo que decir que nuestras actuaciones fueron impecables en todos los sentidos, señalizando y balizando correctamente las zonas de actuación, controlando el tráfico en las mismas, localizando alcantarillas totalmente sumergidas y taponadas por hojarasca, y no sólo esto, sino también dejando totalmente expeditos los imbornales en previsión de nuevas lluvias, tarea que realizamos solidariamente con los servicios a los que este tipo de actividad corresponde profesionalmente y que, en esos momentos
supongo estarían desbordados en actuaciones en otras partes de la ciudad. También hubimos de balizar y controlar una zona de la C/ Periodista Luis de Vicente hasta la llegada de una dotación de Policía Local, donde un árbol amenazaba con desplomarse y habría de ser talado. Todos los voluntarios/as participantes podemos felicitarnos por esta creo que sobresaliente actuación.
Para mí, y dicho sea de paso, supuso un orgullo formar parte de esta Agrupación y pertenecer a este servicio público
tan polivalente –más de una vez lo pensé mientras interveníamos-,
en el que no sólo podemos prestar en un momento dado una correcta asistencia sanitaria sino que además, tenemos la capacidad, la formación y los medios para poder atajar situaciones de otra índole.
El caso que me mueve a escribir esta nota ocurrió a la dotación de GR-40 en la C/ Joaquina Eguaras, en el ramal más próximo al Centro Comercial Alcampo y justo donde termina la primera de las zonas elevadas destinadas a que los vehículos que por allí circulen reduzcan su velocidad a 20 Km/h. Tras comunicarnos un ciudadano que allí existía un gran “lago” de agua, pudimos comprobarlo, por lo que empezamos nuestra tarea, que ya se repetía por quinta o sexta vez en menos de tres horas. Tuvimos más dificultad en la localización del alcantarillado, pues justo en ese paso no está situado de manera lógica, pero afortunadamente GR-201 acertó a localizar una de las alcantarillas y el agua comenzó a descender. Los vehículos que por allí circulaban reducían su velocidad por dos motivos: principalmente porque tenían que hacerlo para pasar sin dañar su coche la zona elevada y por otra porque, si tras haberlo rebasado aceleraban, estaba claro que nos “duchaban” de agua.
Realmente resulta deprimente que en situaciones como ésta todavía haya individuos a quien resulte divertido o gracioso el “bañar” a los compañeros que allí estábamos trabajando voluntariamente. Tal fue el caso de un vehículo de color negro, matrícula
B-4684-IZ, cuyo conductor tuvo la ocurrencia de hacerlo.
Amparado “valientemente” en la impunidad de su vehículo salió de la zona dando carcajadas, quizás para “impresionar” a su acompañante femenina. Sólo espero que esto último lo consiguiera negativamente. Tampoco voy a caer en la tentación de calificarlo, pues me pondría a su nivel, pero sí no quiero dejar la oportunidad de hacer llegar a todos los lectores de esta Revista el malestar que todos los componentes de la dotación sentimos, pero al mismo tiempo la gratificación que nos supone el saber que este tipo de fauna es minoritaria.
La denuncia de estos hechos ante Policía Local conduciría, según nos dijeron telefónicamente, a la imposición de una sanción de una cuantía hasta 60 Euros. No merece la pena. Quizás su sanción no haga falta imponérsela pues la lleva siempre encima:
la ignorancia, la inmadurez, la insolidaridad y en definitiva el incivismo, son suficiente castigo. En cualquier caso, si su coche alguna vez está rodeado de agua y cualquier dotación de una Agrupación de Voluntarios está cerca, que sepa que ésta acudirá en su ayuda. ¡Faltaría más!.
Feliz Navidad también para él aunque no nos lea.
José Fernández. 18454
Coordinador Redacción GR-0