Tráfico, Transportes y Protección Ciudadana
Servicio Contra Incendios y Protección Civil
AGRUPACIÓN DE VOLUNTARIOS
Revista GR-0: Numero 4
Sección: 05 Colabora
Título: ¿18500?
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En estos momentos en los que nos encontramos celebrando el decimoquinto aniversario de la creación de la Agrupación me paro a pensar en mi trayectoria personal en la Agrupación y la suya misma y se me vienen a la memoria muchos recuerdos de experiencias vividas y sentidas.
Soy el voluntario 18085, que indica que pertenezco a la Agrupación de Granada capital (18) y que ocupo el puesto 85 en la lista de antigüedad de la misma (085). Pero no quiero que se olvide de toda aquella gente, más de 100 personas, que según cuentan los “antiguos de la casa”, con gran ilusión un día empezaron a hacer su Curso de Ingreso en el año 1987 y que no aparecen en las listas de antigüedad porque no se integraron en la Agrupación, pero que supusieron el germen de la inquietud de los granadinos por ayudar a sus vecinos, que con el tiempo y dió frutos.
A pesar de mi antigüedad, no conocí los 5 primeros años de la Agrupación. De ellos los más antiguos cuentan historias que hoy nos parecen inverosímiles: la mesa que tenían en una habitación en el Parque Norte de Bomberos, donde se reunían, estaba calzada con varios ladrillos porque le faltaba una pata; estas reuniones eran muy escasas, una o dos al año; el único uniforme que tenían, en un primer momento, eran unos brazaletes naranjas con un escudo de P.C. impreso; no disponían de vehículos propios,..., situaciones que vista hoy la Agrupación, como decía, provocan cuanto menos sonrisas y dudas sobre la veracidad de las “batallitas”.
También cuentan, que en estos primeros momentos, fue muy importante la ayuda recibida por parte de algunos miembros del Cuerpo de Bomberos que desde su puesto (Juan Legaza, Juan de Dios Fajardo, y, por supuesto Antonio Rodríguez Franco, como Jefe del Servicio Contra Incendios y Protección Civil) o integrándose en la Agrupación (Alfredo Capote, Angel Moreno, Manolo Izquierdo) colaboraron con su trabajo, conocimientos y dedicación a que esta andanza comenzase junto a una nutrida representación de la ciudadanía granadina, en la que destacaba la juventud. Esta colaboración de personal del Ayuntamiento, con el tiempo, se ha ido ampliando y haciendo más estrecha según nos han ido conociendo, aunque todavía es necesario que nos conozcan más y mejor y de lo que podemos ofrecer y de hasta dónde podemos llegar en nuestra labor altruista.
Cuando ingresé en la Agrupación, allá por febrero de 1992, ya se disponía de unas habitaciones propias en el Parque Sur de Bomberos, de un vehículo propio (la Nissan Vanette) y de otro compartido con el Cuerpo de Bomberos (el Suzuki Santana), y de una serie de elementos de uniformidad y de recursos para actuar que ya los quisieran algunas Agrupaciones de Andalucía y España hoy día.
A partir de este momento, acudía a todos los servicios que se realizaban: actos públicos multitudinarios, eventos deportivos y culturales, cabalgata de Reyes Magos, Semana Santa, Corpus y fiestas en las distintas barriadas, pruebas del Campeonato y Copa del Mundo de Esquí Alpino, y, otros para los que desde el principio nos estuvieron formando, accidentes de tráfico, incendios forestales, inundaciones, alertas por terremotos, etc. Pero tenía la sensación que siempre actuábamos en servicios como “auxiliares de” sin que nos tomasen en cuentan nuestra propia identidad y funciones ni en serio: “estábamos para un roto y para un descosido”, para ayudar a unos a otros. No se tenían los perfiles definidos y eso se notaba.
Con el paso de los años estos perfiles se han concretado por una Jefatura que está ejerciendo la dirección de la Agrupación durante el suficiente tiempo para lograr, paso a paso, aunque sean pequeños y cuesten “sangre, sudor y lágrimas y más sangre, y más sudor y más lágrimas”, un proyecto de futuro para la CIUDAD DE GRANADA, que venga a redundar en su seguridad y calidad de vida, todo ello como dirían los taurinos “con permiso de la autoridad competente y si el tiempo lo permite”, dando una imagen real de profesionalidad en nuestro trabajo voluntario y de dedicación, que en algunos caso raya en lo encomiable. Realizando proyectos de trabajo callados y constantes, poco reconocidos y agradecidos, que después otros anuncian “a bombo y platillo” como propios y novedosos.
Igualmente, en este período, he contemplado el nacimiento y desaparición de varios proyectos de Voluntariado, “que decían muy importantes para la ciudad de Granada”, que no se han plasmado en una idea de servicio continuo ni han dado respuesta a las inquietudes de muchos jóvenes granadinos que al final han terminado desilusionados con “un anorak, dos sudaderas y tres camisetas colgadas en su armario”.
En este tiempo, también en observado problemas, que es bueno recordarlos para aprender y no volverlos a cometer: problemas entre Voluntarios, problemas por no compartir las directrices marcadas, problemas entre instituciones en los que la Agrupación se ha visto en medio, problemas presupuestarios, problemas por falta de medios e infraestructuras, problemas por la reducción en el número de Voluntarios que ingresan .
Estos problemas, a lo largo de la vida de una institución, pueden parecer normales e incluso enriquecedores para valorar más y mejor las cosas. Sólo hay que pensar que en una organización que como media ha tenido 89 voluntarios activos anualmente y donde la democracia y la participación ha sido una nota dominante y fundamental a lo largo de su existir, es comprensible que existan criterios diferentes totalmente defendibles en un ámbito de tolerancia y “fair play”.
Es entendible que existan carencias de medios, aunque no creo que existan 21.035 euros mejor aprovechados, que dan de sí para uniformar a nuevos Voluntarios y reponer prendas a los antiguos, para invertir en formación para todos, en adquisición de nuevos materiales, en el mantenimiento y reparación del existente, en la manutención del personal, para sacar esta revista, para mantener una página web, etc. El rendimiento que se saca en la Agrupación a un euro es mucho, pero esto no significa que no se sigan teniendo necesidades concretas para el día a día, como otros cuerpos de emergencias, que no tienen respuesta suficiente en los veintiún mil y poco más de euros anuales.
Una posibilidad de financiación de proyectos sería acudir a la colaboración de otras Administraciones o entidades privadas: 1) las demás Administraciones públicas se encuentran con la misma insuficiencia económica y con unos criterios de concesión de subvenciones que, a mi parecer, pueden mejorarse tendiendo a lograr pocos fines concretos y reales y no quedarse en muchos medios incompletos; 2) la iniciativa privada en Granada es muy difícil de mover y de hacer que colaboren con nosotros, que en definitiva es con Granada y con ellos mismos: en estos diez años de permanencia, las excepciones, nunca mejor dicho, son contadas: Rondamóvil y Transportes Rober de manera puntual, Caja Rural de Granada con una gran colaboración (un moderno todoterreno), Ambulancias Alhambra, Vestuario Profesional, Ricardo Carreño, Electromecánica Palomo, Bar Chaparral, de una manera más asidua en actuaciones concretas, y perdón si me olvido de alguien. Estas colaboraciones no siempre se han concretado en prestaciones económicas, a veces, ha bastado en una diligencia máxima a la hora de suministrarnos material, repararnos equipos, colaborar en la formación de los Voluntarios, cooperar en la prestación de servicios, etc.
La disminución del Voluntariado, en todos los ámbitos, de tres años hacia acá es ostensible: salen por motivos laborales, de estudios, familiares o de otra índole más Voluntarios de los que ingresan. Con los medios que están a nuestra mano intentamos recuperar la gran afluencia de ciudadanos que antaño teníamos, que necesitábamos de dos Cursos de Ingreso al año: el boca a boca, esta revista, las charlas que damos por distintos lugares y NUESTRA PÁGINA WEB.
Cuando entré en la Agrupación no se me pasaba por la mente que el trabajo que yo realizaba podría ser conocido a través de imágenes y texto en el otro lado del charco, y servirle a otras personas mi experiencia y mi trabajo. Los medios técnicos e informáticos de que se disponen hoy día son muy útiles para realizar este tipo de difusión, y así nos lo demuestran las cerca de 80.000 visitas, si no más cuando se distribuya la revista, recibidas en nuestra página con bastantes felicitaciones al respecto, al igual que las que ha recibido la página general del Ayuntamiento donde se incluye la nuestra.
Pero estos esfuerzos por mantener el Voluntariado y, además, ilusionado, no sólo pueden partir de la Agrupación. Para ello tiene que concurrir el trabajo de todos aquellos que quieran que este tipo de Voluntariado exista, y apostar de una manera decida por su potenciación y ampliación.
También quiero recordar los momentos que me tocaron la fibra sensible a lo largo de los servicios que he realizado. Recordando se me vienen a la memoria tres:
- El primero de ellos es el entierro de dos miembros del Cuerpo de Bomberos, fallecidos en acto de servicio, cuando pocas fechas antes había conocido a uno de ellos, el Cabo Angel, que había sido Voluntario de la Agrupación. Esto me hizo plantearme que esto no es un juego de niños y niñas y que en un momento dado una situación puede convertirse en algo complicado, y aún así mantuve mi compromiso de servicio al igual que todos mis compañeros. Ya hace muchos años que dejamos de ser “los niños de P.C”, que maduramos personal y profesionalmente y planteamos proyectos coherentes y necesidades reales para la ciudad, aunque a más de uno les escuezan y no quieran reconocer nuestros méritos.
- El segundo hecho se produjo en el día de clausura de los Campeonatos del Mundo de Esquí Alpino 1996, cuando nos trajeron un niño argentino extraviado y se lo devolvimos a sus padres, muy agradecidos, entre lágrimas y sollozos de alegría. Para localizar a los padres, lo único que hicimos fue “pelearnos” hasta convencer a una señorita de la organización que nos decía que la megafonía exterior de la Pza. de Andalucía en Pradollano no estaba para dar avisos de localización. Fue algo muy simple y de poca repercusión exterior pero cuyos resultados concretos y eficacia fue máxima, para una familia angustiada, ¡¡como la mayoría de las actuaciones que realizamos!!
- El último fue durante el acto de clausura de las V Jornadas Andaluzas del Voluntariado de Protección Civil (noviembre 1999), cuando en la entrega de recuerdos a los asistentes la organización tuvo el detalle de dejar a nuestra Agrupación para recogerlos al final y todo el auditorio de Agrupaciones de toda Andalucía se pusieron en pie aplaudiéndonos. Este momento era la culminación de una idea que surgió medio en broma medio en serio, en septiembre de 1997, durante las I Jornadas Nacionales de Agrupaciones de Voluntarios celebradas en la Escuela Nacional de P.C. Fueron dos años de intensos trabajos y proyectos para conseguir que aquellas Jornadas se celebrasen en nuestra ciudad, con una nueva idea de Jornadas, actividad que tuvo un apoyo decidido por el Servicio Provincial de P.C., con el que se colaboró codo con codo hasta la finalización de las mismas. Fue un momento muy emocionante pues fue una recompensa dada por tus compañeros de Andalucía, que habían disfrutado con nuestro trabajo y nuestras atenciones.
Otro punto que me agrada de mi tiempo de permanencia en la Agrupación es la formación recibida: Curso de Ingreso, Socorrismo, Auxiliar de Transporte Sanitario, Riesgos Naturales, Transmisiones, Acción Social, Incendios Forestales,... Esto me agrada en cuanto me beneficia y me ayuda a realizar mi tarea como Voluntario y me enriquece personalmente, pero por otra parte me ha hecho comprobar, cuando he realizado algún curso en la Escuela de Seguridad Pública de Andalucía o con otras Agrupaciones, la falta de interés que existen en muchos responsables políticos de otras Agrupaciones porque sus voluntarios estén mínimamente formados y, no hablemos, dotados básicamente en medios y recursos, estando sometidos a las veleidades políticas de sus Ayuntamientos. Cuando les comentamos a los compañeros la autonomía que hemos alcanzado en la gestión de la Agrupación a lo largo de los años no se lo creen por mucho que les indiquemos y les invitemos a conocernos directamente en el día a día de nuestro trabajo. Esta autonomía no se puede desaprovechar, y se debe intentar usar para dotar de la mayor flexibilidad y adaptabilidad, en esta parcela del actuar administrativo, a la actividad del ente municipal para satisfacer las necesidades de los ciudadanos, en el ámbito de la Protección Civil, y completar un verdadero y propio Servicio Integral de Emergencias.
Con todo este relato y todos mis recuerdos, mi permanencia en la Agrupación la valoro muy positiva, y creo que los 495 voluntarios (en lista, aunque son más) que han pasado por ella tendrán, también, algunos buenos recuerdos, o por lo menos aprendieron algo que les ha servido para su vida cotidiana y lo han irradiado a su entorno.
Sólo espero que el Voluntario 18500 dentro de 10 años pueda celebrar los 25 años de la creación con ilusión y con proyectos hasta los 50 años, pues eso significará que sigue habiendo interés de todos porque los ciudadanos granadinos participen, de una manera seria, decidida y decisoria, en su autoprotección, en la de su familia y en la de sus vecinos.