| Con motivo de la creación del Grupo de Rescate, queremos contar las diversas prácticas que hemos realizado a lo largo de este verano.
Como responsable del Grupo de Rescate comentaré la parte teórica de las prácticas, y más adelante un miembro del Grupo la parte de aprendizaje por parte de ellos y sus experiencias.
Lo primero que se debe aprender en una situación de riesgo es la seguridad de los componentes del Grupo de Rescate y la de la víctima que va a ser rescatada. Por eso explico a continuación las distintas nociones de seguridad que hay que tener en cuenta.
Éstas son: |
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GARANTIZAR LA SEGURIDAD PROPIA:
De nada sirve socorrer a un operador colgado en una grúa si le cuesta la vida a un rescatador. Hay que garantizar, en la medida de lo posible, la seguridad del equipo de rescate y de los demás actuantes, y, por supuesto, del accidentado también.
NO AGRAVAR LESIONES:
Es muy importante tener en cuenta que es más importante la calidad en la manipulación y el transporte del accidentado, que la rapidez. Primero le retiraremos del peligro sin someterle a nuevos daños, además de estabilizarle y prestarle los primeros auxilios.
EVALUAR EL BINOMIO RIESGO/ BENEFICIO:
Analizar fríamente cada caso e intentar llegar a soluciones sencillas. La simplicidad es seguridad, aunque en operaciones de rescate de alto riesgo con peligro en la evacuación de la víctima, no sea, ni mucho menos, fácil.
REDUNDANCIA ES SEGURIDAD:
Cualquier sistema de seguridad resulta En un rescate no podemos permitirnos el lujo de agravar el accidente, y como se hace en cualquier siniestro, hay que duplicar los sistemas de seguridad.
REVISAR LOS SISTEMAS:
| Volvemos a redundar. El Grupo de Rescate debe hacer una segunda revisión de todas las instalaciones. |
AHORRO DE ESFUERZO Y TIEMPO:
Siempre que se pueda y como, debemos intentar hacerlo lo más fácil, y simplificar los sistemas de rescate.
DEMARCAR LA ZONA DE ACTUACIÓN:
Distinguir las tres zonas de actuación: zona caliente, zona templada y zona fría, según la peligrosidad y cercanía al área del siniestro.
SIMPLIFICAR:
| Que conozcamos y dominemos las técnicas a la perfección no tiene por qué obligarnos a hacer uso de ellas. Hay ocasiones en que con una solución simple evitaremos montar una complicada maniobra. En definitiva, debemos valorar la situación.
Una vez aprendidas las nociones de seguridad, comenzamos a reconocer el material de rescate.
Tan solo haré una reseña del material aprendido, que fue, entre otro:
Cuerda dinámica, cuerda estática, distintos tipos de arneses, todos los tipos de mosquetones, ochos, stop, cintas, bloqueadores, puños llama, material de protección personal, material de anclaje, y material de maniobra de fuerza.
Una vez aprendido el manejo de los materiales en el rescate de personas, realizamos algunas técnicas básicas, como:
Primer contacto con el hábitat de las zonas de rescate, descenso con ocho con sus distintas técnicas de anclaje y ascensión con material de escalada.
A continuación un miembro del Grupo de Rescate, expone sus experiencias y lo aprendido por los Voluntarios del Grupo de Rescate.
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COLGADO DE LA ROCA
| En el video todo parece más sencillo. Eso es lo que pensé cuando tenía ante mi la modesta pared de la cueva sobre la cual deberíamos realizar un boulder, la primera práctica. Hacía escasa media hora que habíamos comido un bocadillo en los pinares de Cumbres Verdes y nos disponíamos ya a encarar la primera toma de contacto con el medio que GR-410 nos había propuesto.
Conozco el ambiente de montaña. Mis pies están acostumbrados a caminar durante cientos de kilómetros y se lo que es subir una cima, aunque no de la forma que José Manuel nos proponía. Supongo que por eso las manos me sudaban y mis pies no acertaban a encontrar siempre el lugar más idóneo donde apoyarse.
Sin embargo, tras los primeros tropiezos vinieron jornadas mas certeras. José Manuel nos insistía una y otra vez en la rutina de seguridad, y poco a poco esa rutina fue convirtiéndose en calma y en un mejor desarrollo de las técnicas básicas.
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Las diferentes jornadas en la vía de iniciación (apenas llegaba a un nivel IV) situada en los pronunciados cortados que preceden a la Sierra de la Alfaguara fueron seguidas por vías más problemáticas situadas en el Tajo de Aldreide (Capileira). En este último caso la vía Caminantes (un nivel IV algo subido de tono) hizo sudar hasta a nuestro GR-410, que, montando en primera, se esforzaba por encontrar el camino en medio de enormes placas de piedra gris.
La noción más importante la íbamos aprendiendo poco a poco: si se guardan los debidos protocolos de seguridad el riesgo pasa a convertirse en una experiencia sobrecogedora, donde cada centímetro ganado es saboreado y donde una leve repisa se convierte en un magnífico balcón desde el que otear las sierras de alrededor.

| Las jornadas prácticas en técnicas de escalada fueron alternándose con otras en las que se practicaba en exclusiva técnicas de Ráppel (descenso por paredes verticales mediante ocho) y Ráppel libre (descenso por cuerda sin tocar la pared, también mediante ocho). Estas últimas técnicas son, en mi opinión, las de mayor utilidad para el rescatador, junto al empleo de puños ascensores para encarar el ascenso a lugares inaccesibles. Tanto el ocho como una vía abierta por un escalador y preparada para un puño ascensor permitirían el acceso de un equipo de rescatadores cargados con equipo al lugar del siniestro. En definitiva, éste es el objetivo de las prácticas que realizamos, mejorar nuestra capacidad de acceso a lugares dificultosos con el equipo suficiente para hacer una valoración del herido y un primer tratamiento de urgencia (RCP, inmovilizaciones, hemorragias, etc.) hasta que sea posible la evacuación de la víctima.
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Aun queda mucho por aprender. Cada jornada es un nuevo descubrimiento. Procuramos intercalar jornadas de tipo técnico (escalada, descensos), con jornadas más lúdicas en las que exploramos rincones como Río Verde o la Sierra de Dúrcal.
Pronto iniciaremos prácticas de rescate con equipo sanitario y algún que otro simulacro en el que ensayar el empleo de camilla de palas o inmovilizadores en terrenos poco cómodos.
Todo ello, teoría y práctica, contribuirá a desarrollar un mejor servicio y mejorar nuestras opciones de rescate y salvamento. Pero sigamos, no quiero entretenerme, la cuerda ya sisea nuevamente a través del ocho. ¡ Allá voy !.
Grupo de Rescate AVPC Granada