Tráfico, Transportes y Protección Ciudadana
Servicio Contra Incendios y Protección Civil

AGRUPACIÓN DE VOLUNTARIOS

Revista GR-0: Numero 3
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Sección: 02. Experiencias del Voluntariado
Título: El principio
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Y vaya si son duros los comienzos.

El otro día leyendo la página web de la Agrupación recordé como empezó todo, cosas que no se ven escritas porque cada uno recuerda una porción de la historia y la de esta Agrupación la forman la de cientos de personas (tal vez miles) que han pasado, están y pasarán mientras que la voluntad aguante.

Hay cosas que nunca he contado (tampoco es que sea imprescindible su conocimiento para la supervivencia de la civilización occidental) pero llegado; estos momentos, y puestos a hacer el esfuerzo, os revelaré. Tal vez nuestros comienzos (los de tú Agrupación) te enriquezcan de alguna manera.

Mi primer contacto fue contando yo unos dieciséis años (corría el año 1983); en un campamento de verano me desperté cayendo sobre el terreno una especie de "nieve". No tardé en descubrir que se trataba de las cenizas de un incendio cuya proximidad daba pánico. Nos echaron a todos a excepción de unos a los que llamaban "naranjitos". Eran chicos de mi edad y eso me hizo investigar : ¿ Qué les hacía especiales ? Me comentaron que pertenecían a la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil de Sevilla y que poseían un curso que les preparaba para la lucha contra el fuego, me contaron anécdotas de sus servicios, de cómo fueron gratis al concierto de Miguel Ríos, me contaron tantas cosas que cuando volví busqué un grupo de compañeros de acampada dispuesto a crear un grupo igual en Granada. Solo encontré a uno (se ve que el altruismo no nos pica a todos con igual fuerza). Fuimos al Gobierno Civil(actualmente Subdelegación del Gobierno) para asesorarnos y formularles nuestra petición y nos pusieron tantas pegas burocráticas (y me pusieron tal cara de cachondeo) que nos vimos obligados a desistir.
(Años después me enteré que se creó una sólo para la visita del Papa y casi me da un ataque del cabreo).

Para no alargarme mucho os diré que a punto de cumplir los dieciocho salió un articulo en el periódico para crear, por fin, la ansiada Agrupación. Le debí dar la lata mucho a mi familia para que dos años después todavía se acordaran de mis intenciones, y me lo comentaran e incluso alentaran. Y por cierto, fue tal la avalancha de solicitudes que tuvieron que doblar el número de plazas previstas inicialmente.

Terminado el curso no me llamaron ni para la entrega del diploma acreditativo; llegué a pensar que mi examen había sido tan malo que prefirieron ignorarme. Sin embargo, de vez en cuando, casualmente, me cruzaba con algún otro participante (Alejandro González Rus, que posteriormente formó el Área Sanitaria con Rafael López Juliá o Carmelo, que formó el Área de Primera Intervención, y que englobaba prácticamente a toda la Agrupación), y estos "compañeros" me dijeron que tampoco a ellos les habían llamado con posterioridad.

Pasados unos dos años nos citaron para informarnos de cómo iba aquello, y efectivamente: no iba. Razones políticas habían frenado nuestra creación y lo siguieron haciendo durante un año más. Finalmente pidieron un grupo de voluntarios para llevar entre ellos los inicios y aunque yo no levanté la mano (nunca me ha gustado el "bastón de mando") sí que fui a todas las reuniones que hubo en las antiguas instalaciones de los Bomberos de Granada en el Parque Norte: Una destartalada mesa, que a falta de una pata le pusimos un ladrillo, una vieja calculadora que funcionaba accionando un manubrio y un armario metálico... vacío, para más señas. Estuve en aquellos momentos en los que teníamos que pedir permiso para coger nuestros coches, en los que teníamos que utilizar unos servicios sin luz tomados por las cucarachas y en los que un compañero tuvo que adelantar dinero para que en una tienda nos serigrafiaran nuestro escudo en unas camisetas naranjas. Y estuve en nuestra primera actuación... pero eso es otra historia y deberá ser contada en otro momento.
Por cierto, sí había aprobado el examen y mi diploma me esperaba con impaciencia.