Reflexión sobre el susto monumental en plaza nueva
Con motivo de los incidentes acaecidos la noche del pasado día 28 de Marzo, Jueves Santo, durante el transcurso de la Procesión del Cristo del Silencio, J. M. (sic) tituló como “Susto monumental en Plaza Nueva” una pequeña crónica de lo allí sucedido en el diario Ideal del día siguiente, en la que, entre otras cosas, podemos leer los siguientes párrafos:
-“Fueron unos minutos de terror. Las personas fueron atropelladas, algunas cayeron al suelo, y otras tuvieron que ser atendidas por vómitos o desvanecimientos. El suceso apenas duró unos diez minutos, pero se creó un ambiente de miedo, acrecentado por el ir y venir de los coches de Protección Civil y ambulancias”.
-“La gente pudo huir –aún no se sabe de qué- y sólo fueron quince o veinte personas las que sufrieron algunos daños por el movimiento de la masa humana”.
A mi modesto entender, una crónica debe reflejar, simple y llanamente lo sucedido en la circunstancia que se trate de relatar. En este caso, si efectivamente la causa original de este hecho no se sabe con certeza, no es menos cierto que el desconcierto que se sembró no fue acrecentado por los vehículos de emergencias que, tanto de Protección Civil como de Cruz Roja, hubieron de intervenir y gracias a los cuales muchos ciudadanos se vieron inmediatamente atendidos. Esa sensación de miedo a que se refiere el periodista realmente provenía de la oscuridad con que inicialmente se encontraba todo y de, insisto, el desconcierto de la gente que en gran número se encontraba en esos momentos en la zona. Tampoco se puede hablar de “quince o veinte” afectados; tan sólo la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil de Granada, realizó esa noche a raíz de ese incidente, siete traslados a distintos centros hospitalarios y se efectuaron además 19 atenciones in situ a ciudadanos que las requerían, todas ellas de muy diverso tipo, contusionados, ataques de nervios, lipotimias y mareos, dolores precordiales, etc., y esto sin contar con las actuaciones que realizaran los compañeros de Cruz Roja, los cuales también intervinieron en este suceso, tanto con patrullas a pie, como con ambulancias de traslado.
Una vez más, en este día, y en el transcurso de toda la Semana Santa, como viene siendo habitual desde hace años, Protección Civil ha estado próxima al ciudadano, para servirle en todo lo que esté en su mano, auxiliarle si fuera preciso, y protegerle en circunstancias tan especiales como la que nos ocupa. Los traslados sanitarios en estas circunstancias son absolutamente necesarios y no pretenden acrecentar ningún miedo a nadie, sino poner en manos de profesionales sanitarios a las personas que lo puedan requerir, siendo el uso de los medios con que cuentan los vehículos de emergencias (sirenas y rotativos) totalmente necesarios e indicados en este tipo de circunstancias.
José Fernández. 18454