Muchas veces es de gran utilidad poder disponer de un botiquín; todos hemos pensado en alguna ocasión en la necesidad de tener uno en casa, en el coche, para las vacaciones, etc.; y, de hecho, la mayoría de la gente lo tiene. Pero lo que normalmente no sabemos es qué puede servir como botiquín, dónde guardarlo y qué debe contener. Realmente puede servir cualquier caja de metal o plástico resistente y que cierre herméticamente, para que dificulte el acceso a su interior a los niños. Preferiblemente, el cierre debe ser de los que no tienen llave, ya que en el momento de utilizarlo, deberemos buscar en primer lugar la llave. Debe ser, además, fácilmente transportable.
· El uso del botiquín.
El botiquín debe colocarse en un lugar ni demasiado húmedo, ni demasiado seco, lejos de una fuente directa de calor y lejos del alcance de los niños. Ni la cocina ni el cuarto de baño son lugares recomendables para guardar el botiquín.
Los ocupantes de la casa deben saber dónde se guarda y, si se utiliza, dejarlo otra vez en su lugar, procurando reponer periódicamente los productos gastados y/o caducados.
El botiquín debe estar pensado para imprevistos, colocando en otro lugar los medicamentos de uso habitual o en uso en aquel momento.
· Composición del botiquín.
El contenido puede variar según las circunstancias, pero, en general, será suficiente con los siguientes elementos:
- Jabón neutro
- Cepillo para las uñas.
- Gasas, en sobres unidosis de cuatro o cinco unidades.
- Esparadrapo de tela e hipoalérgico (de papel).
- Antiséptico incoloro (tipo clorhexidina) o coloreado (tipo povidona yodada).
- Tiritas de diferentes tamaños.
- Triángulos de tela para inmovilizaciones y vendajes improvisados.
- Vendas de gasa orillada, de distintas medidas.
- Un termómetro.
- Agua oxigenada, como hemostático para las pequeñas heridas y las heridas de la boca. No como desinfectante.
- Analgésicos suaves o menores, tipo paracetamol o aspirina, ya que tienen diferentes utilidades (disminuyen la fiebre, calman el dolor, son anti-inflamatorios, etc).
- Crema hidratante para quemaduras
- Gasas con vaselina para quemaduras y heridas.
- Bolsa de hielo sintético.
- Tijeras de punta redondeada.
- Pinzas sin dientes.
- Guantes estériles, de un solo uso.
- Manta termo-aislante (de color oro o plata).
- Linterna.
- Libreta de papel.
- Lápiz.
- Listado de teléfonos útiles.
· ¿Qué debemos hacer?
Es cierto que en muchas viviendas existe un surtido amplio de fármacos y productos que se guardan, una vez finalizado el tratamiento para el que estaban indicados, por esto es necesario saber:
- Un fármaco mal utilizado puede ocasionar graves alteraciones en el organismo
- Los antibióticos se deben utilizar siempre bajo la prescripción del médico. El abuso de forma indiscriminada provoca resistencias y cuando haga falta no será eficaz.
- Se desconocen las reacciones si se toma un fármaco o se es alérgico a él.
- No tirar nunca el envase original, ya que allí figura la fecha de caducidad.
- No hacer caso a las recomendaciones de los amigos ni vecinos, pues enfermedades distintas pueden tener los mismos síntomas.
- Una vez terminado el tratamiento, devolver a la farmacia el producto no utilizado para su destrucción o reutilización. No tirarlo nunca a la basura.
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Extraído del Manual C. Roja de Primeros Auxilios. El País-Aguilar.