Las víctimas de la agresión ocurrida el sábado en Gran Vía defienden la actuación policial y contradicen la versión de los otros implicados
Fecha: 26/09/2005
Área/s: Policía Local
Descripción:
LAS VÍCTIMAS DE LA AGRESIÓN OCURRIDA EL SÁBADO EN GRAN VÍA DEFIENDEN LA ACTUACIÓN POLICIAL Y CONTRADICEN LA VERSIÓN DE LOS OTROS IMPLICADOS
En la denuncia, presentada la misma noche de los hechos, declaran que no saben cómo hubiera terminado el ataque, de no haber intervenido los agentes
Los policías no llevaban ni siquiera porras, ya que se trataba de una unidad de atestados
En el hospital, el agresor “atacó a varias enfermeras, mordiendo a algunas de ellas, escupiendo al personal médico, teniendo que ser inmovilizado a una cama mediante correas”, según el atestado policial
Las víctimas de la agresión ocurrida la madrugada del pasado sábado en Gran Vía, defienden la actuación de la Policía Local de Granada, y contradicen la versión de los otros implicados, quienes acusaron a los agentes de golpearles.
En la denuncia, que interpusieron la misma noche de los hechos en la Jefatura Superior de Policía, dos jóvenes afirman que uno de ellos fue atacado brutalmente por un individuo que previamente les había amenazado con el brazo en alto y el puño cerrado y añaden que no saben qué hubiera podido suceder de no intervenir los agentes.
En el texto de la denuncia destacan que el agresor se encontraba en un estado “muy excitado, agresivo, violento, y fuera de sí”, y que por ello pidieron a un amigo de éste que mediara para tranquilizarle. Fue el momento en que el agresor agarró del pecho a uno de los declarantes y allí, “le propinó un puñetazo en la cara y otros cuatro o más puñetazos en la cabeza, al tiempo que iba contando en voz alta los golpes que iba dando”.
También consta en el escrito que el amigo del citado agresor, quien a su vez es el autor de la denuncia contra la Policía, no sólo no auxilió a los agredidos, sino que amenazó al acompañante de la víctima con la frase: “Si te metes, te doy”.
En este momento intervinieron los agentes y, tras separar al agresor de su víctima, intentaron calmarle, momento en que el individuo comenzó a propinar golpes al agente, “al tiempo que gritaba cosas incoherentes”.
ATESTADO POLICIAL
La versión recogida en la denuncia de los dos jóvenes coincide plenamente con el relato de los hechos que se deduce del atestado presentado por la Policía Local poco después de los hechos.
En este atestado se señala que los agentes acudieron al lugar a las 2:30 horas, a requerimiento de unos ciudadanos y se encontraron con un individuo que mantenía a un joven tirado en el suelo y le daba puñetazos en la cabeza, al mismo tiempo que gritaba los golpes, contándolos, “uno, dos, tres, cuatro…”.
Al intentar separarlos, el agresor que “estaba totalmente fuera de control”, comienza a golpear a uno de los agentes, con una fuerte patada a la altura de la rodilla derecha y dos puñetazos en el pecho. Ante esta situación, el agente procede a su reducción, “sin utilización de medio alguno”.
El atestado policial explica que el detenido presentaba sangre por todo el rostro provocada a consecuencia de la pelea, y se encontraba en un “gran estado de excitación, muy alterado y gritando” y añade que en la zona donde se produjo de la agresión, el suelo estaba también manchado de sangre.
Tras detener al agresor, los agentes lo trasladaron hasta el hospital de Traumatología para su asistencia, lugar donde continuó con una actitud violenta. Según cita el informe, a su llegada al centro sanitario, “atacó a varias enfermeras, mordiendo a algunas de ellas, escupiendo al personal médico, teniendo que ser inmovilizado a una cama mediante correas”.
Asimismo, el atestado indica que el acompañante, amigo del agresor, huyó en cuanto los agentes le solicitaron documentación y fue perseguido hasta que la policía le dio alcance en la calle Cristo de San Agustín “dado que esta persona cae al suelo, perdiendo el equilibrio ante la velocidad que llevaba, dándose un fuerte golpe contra un andamio situado en dicha calle”.
Se da la circunstancia de que la patrulla policial que intervino en el incidente era una unida de atestados, que no llevaban porra, lo que contradiría la versión del amigo del agresor, quien ha afirmado en los medios de comunicación haber sido golpeado en la cabeza con una porra.
Tras oponer resistencia, accedió finalmente a aportar su documentación, y los agentes le informaron de que iba a ser denunciado por lo sucedido. Puesto que presentaba una brecha en la parte posterior de la cabeza, provocada por la caída, la policía lo condujo hasta el hospital, según concluye el atestado .