![]() | Plan General de Ordenación Urbana 2001Memoria 3. ASPECTOS ECONÓMICOS Y SECTORIALES: UNIVERSIDAD. | |
D. LA INDUSTRIA Y SU EMPLAZAMIENTO
Para comprender la implantación territorial y el peso del sector industrial en el conjunto del sistema productivo granadino, conviene analizarlo desde una doble perspectiva: histórica, es decir como fenómeno comprensible desde la larga duración, y estructural, o sea, en su relación con el resto de las actividades productivas. El análisis propuesto tiene la ventaja de ayudar a detectar la lógica seguida en la elección de determinados terrenos para emplazamiento de las instalaciones industriales, a la vez que ayuda a dilucidar cuáles han sido los elementos que han configurado un cierto conjunto de actitudes hacia el fenómeno emprendedor en su conjunto. Este conjunto de actitudes es lo que se conoce, en sentido más amplio como mentalidad, o, en un sentido menos riguroso, como cultura empresarial. Por ello resulta adecuado recurrir en ocasiones a enfoques provenientes de otras disciplinas no exclusivamente económicas, como la sociología Vid. Fernando Conde, Urbanismo y ciudad en la aglomeración de Granada: culturas e identidades urbanas. Sevilla: Consejería de Obras Públicas y Transportes/Empresa Pública de Suelo, 1999..
Vista desde una perspectiva histórica amplia, la estrecha vinculación entre la agricultura y la industria granadinas ha sido determinante en su caracterización. A falta de una industria de bienes de equipo, la granadina tradicionalmente ha sido una industria de bienes de consumo vinculada ampliamente con la agricultura (con la notable excepción de Fábrica de pólvora de Santa Bárbara). De ese modo la relación entre campo y ciudad se ha concebido siempre como una relación productiva según la cual el primero suministraba a la segunda la materia prima (seda, lino, cáñamo) o los productos manufacturados que esta se encargaba de distribuir. Todo ello influyó en la concreción de Granada como un centro de distribución y recolección territorial, mientras que el paisaje agrario circundante transformaba sus métodos de explotación y tipos de cultivos según los ritmos económicos y productivos, de acuerdo con las exigencias de puesta en mercado de las manufacturas.
El último episodio de desarrollo industrial basado en la transformación de las materias primas cultivadas en la Vega fue el auge de la industria azucarera, suficientemente estudiado como para repetir aquí lo ya dicho. Sin embargo, a finales de la década de 1960 se introdujo una ruptura significativa con lo que hasta entonces había sido la tónica dominante del sistema industrial granadino. En efecto, fue entonces, cuando dentro de la política estatal de planificación económica, se concedió a Granada el Polo de Desarrollo Económico y Social (1969), ubicado entre los términos municipales de Albolote y Peligros. La concesión del Polo de Desarrollo obligó a delimitar y dotar con infraestructuras unos terrenos para permitir la instalación en ellos de las industrias acogidas a los beneficios del Polo.
El emplazamiento de los polígonos industriales (Asegra y Juncaril) se realizó en función de la abundancia de la mano de obra y de la cercanía de los recursos naturales. Las implantaciones industriales se apoyaban en los accesos ferroviarios y consolidaron la zona norte de la comarca como la zona de carácter productivo industrial. Pero la implantación de las industrias estuvo guiada por los intereses económicos de las oligarquías provinciales o de intereses políticos concretos. Aunque lo más sobresaliente a efectos de concentración industrial fue que el Polo de Desarrollo de Granada consistió en la agrupación de las pequeñas o grandes industrias que ya existían en un espacio concreto, y comenzó un proceso de salida de actividades productivas del centro a la periferia. En resumen, el Polo de Granada no creó nuevos empresarios, el 70% de las empresas establecidas lo hicieron a modo de ampliación o traslado; tampoco se crearon puestos de trabajo. A juicio del profesor García Díaz Cit en DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE GRANADA, Libro de Granada, t. 1, Granada: Anel, 1981, p. 135. entre las causas de este fracaso estarían los problemas de infraestructura, tanto en las específicas de los polígonos industriales, como en las generales de tipo viario, junto con las dificultades burocráticas y la escasa entidad de los incentivos. Junto a estos factores estructurales, la coyuntura desfavorable abierta por la crisis del petróleo de 1973 paralizó cualquier intento de desarrollo industrial.
Si desde el punto de vista de la creación de industrias, el Polo fracasó, desde el punto de vista de la creación de infraestructuras de comunicación, uno de los pilares en que las autoridades confiaban para el desarrollo de la ciudad, el resultado fue desigual. La creación de una red de circulación graduada en función de la capacidad y velocidad del tráfico fue una de las tareas encomendadas al Plan Comarcal de Ordenación Urbana (aprobado definitivamente en 1973) y vino a paliar en parte el déficit de infraestructuras viarias. La mejor de la red viaria comarcal se limitó a la creación o reforma de los accesos a la ciudad, de acuerdo con el modelo territorial jerarquizado a partir de la centralidad de Granada y el área central de la comarca. El emplazamiento de los polígonos industriales al norte de la capital consolidó el corredor norte de la CN 323 (Bailén-Motril) como el principal eje industrial de la comarca de Granada, mientras que la CN-432 a Córdoba (hacia Atarfe) y la CN-342 antigua Málaga –Sevilla se desarrollaron como corredores de actividad secundarios. Un segundo polo de atracción industrial se situó al sur del núcleo urbano: el Polígono Tecnológico Armilla-Ogíjares (1989), sobre una superficie cercana a los 300.000 m2, con algo más de 82 empresas, dominadas por el sector distribución y servicios.
La concentración de la mayoría de las actividades industriales al norte de la capital y la paralela consolidación de los corredores señalados dio lugar a asentamientos industriales dispersos A esta dispersión de las instalaciones industriales vino a sumarse la clasificación de suelo industrial con que cada municipio dotaba a su término.
apoyados en estos corredores (excepto en el caso de tres industrias desarrolladas, algunas de ellas con anterioridad a la creación de los polígonos, en otras áreas: Fábrica de pólvora de Santa Bárbara en El Fargue, Cervezas Alhambra en el Cercado Bajo de Cartuja y Puleva en la Vega).
El PGOU de 1985 reconoció esta distribución de las actividades económicas en el suelo municipal. Asumió los asentamientos industriales emplazados en el área norte de la ciudad, adoptando las medidas necesarias en el instrumento de planeamiento mediante la clasificación como suelo urbanizable con usos industriales en aquellos terrenos (desarrollados por su correspondiente plan parcial, el P30) y promovía de este modo la implantación de industrias en ese sector. Un segundo plan parcial, el P28, próximo al ámbito de actuación del P30, pero más vinculado con la estructura urbana del casco urbano consolidado, establecía también previsiones de suelo para emplazamiento de usos industriales. De este modo, el P30 y el P28 ordenaban la asignación de usos industriales en un sector urbano en los que estos se habían consolidado. No obstante, el trazado de la nueva vía de circunvalación influyó marcadamente sobre el emplazamiento de las funciones productivas. La nueva infraestructura viaria estableció una línea de fijación del plano de la ciudad, según la cual, el sector ordenado por el P30 quedaba fuera del cinturón de ronda que ceñía el casco urbano en su borde norte, mientras que los terrenos desarrollados por el P28 quedaban ubicado al otro lado de la circunvalación. Esta situación, por la que la conexión estructural entre los dos sectores próximos con asignación de usos industriales quedaba definitivamente cortada por la barrera de la circunvalación, aconsejó la revisión de su calificación y su cambio por el residencial, para así atender a las demandas de crecimiento urbano.
Respecto al resto de instalaciones industriales dispersas en el territorio, el PGOU también las reconoció por su importancia en la estructura productiva general de la ciudad. Entre estas destacaban PULEVA, Fábrica de pólvora de Santa Bárbara, o Cervezas Alhambra.
Las tres instalaciones representan tres modelos de asentamiento industrial. PULEVA obedece a un tipo de complejo industrial disperso en el campo, es decir, emplazado en terrenos rústicos de la Vega, aunque el suelo en que se asienta se encuentra clasificado como urbano. Por su parte, las instalaciones de Fábrica de pólvora de Santa Bárbara en El Fargue representan un modelo diferente, tanto por su emplazamiento, como por su estructura abierta. En efecto, el modelo seguido se considera modélico. En primer lugar, por su emplazamiento a media ladera, que supone el aprovechamiento de las condiciones topográficas del terreno, y, por consiguiente la adecuación de los volúmenes edificados a la morfología del paisaje en que se ubica. En segundo lugar, y relacionado con lo anterior, destaca el destino de parte de la parcela a jardín, lo que establece una zona de transición entre el complejo industrial y el resto del suelo. Este elemento ajardinado cumple una doble función, al establecer una zona de transición (ya comentada), y, a la vez, introducir una variante territorial en la definición tipológica. De todos modos, y a pesar de lo modélico de su solución tipológica, el modelo de Fábrica de pólvora de Santa Bárbara es irrepetible. Caso muy distinto representa el complejo fabril de Cervezas Alhambra. Surgió emplazado en los bordes del casco urbano, pero debido al desarrollo urbanístico posterior ha quedado englobado en el interior del recinto urbano.
Respecto a la distribución de usos y funciones productivas, el presente Plan General de Ordenación Urbana sistematiza y ordena estos asentamientos industriales dispersos. En el caso del sector norte de la ciudad, por la consolidación en ese área de usos industriales, apoyados sobre el corredor industrial que se dirige hacia los polígonos de Juncaril y Asegra. El presente Plan, en cuanto a la fábrica de pólvora de Santa Bárbara, lo reconoce como una instalación industrial, cuya adaptación al emplazamiento presenta unos valores paisajísticos y tipológicos, para lo que se clasifica como suelo urbano a los terrenos comprendidos entre El Fargue alto y bajo, y el resto como instalación industrial en suelo no urbanizable, y en cuanto a Puleva reconoce su ampliación mediante una normativa específica de instalación industrial en suelo no urbanizable, a fin de evitar la generación de polígonos industriales en terrenos de la Vega.
La distribución territorial de las actividades económicas en la aglomeración urbana de Granada a partir de una fuerte concentración regional de las actividades industriales en la capital o en sus cercanías. Por otro, por su localización mayoritaria en la zona norte de la aglomeración. Junto a ello destaca el hecho de que la mayoría de los municipios han desarrollado suelo industrial en su término, lo que ha llevado a una estructura policéntrica en toda la aglomeración.
Por otra parte. La concesión del Polo dotó a la ciudad con un aeropuerto. El aeropuerto se veía como un elemento nuclear que relacionaría la ciudad con el resto del país y del mundo y presentaba una importancia capital tanto para la actividad comercial que se pensaba que el Polo iba a generar, como para la llegada de un turismo de lujo, orientado especialmente hacia Sierra Nevada (un leitmotiv en la promoción de la oferta turística granadina desde las primeras décadas del siglo XX). Bajo el punto de vista de su eficacia , el aeropuerto quedó configurado como una terminal de viajeros para vuelos nacionales principalmente, toda vez que su conexión viaria con la ciudad quedó restringida a las circulaciones por carretera. Al crearse en 1977 el Gran Área de Expansión Industrial de Andalucía, desaparecieron los Polos de Desarrollo y Promoción.
Características del proceso de industrialización granadino
La mayoría de los estudios sectoriales consagrados al análisis de la estructura productiva granadina destacan su debilidad y desestructuración. Como causa probable se estima que en la aglomeración nunca se produjo un proceso de industrialización Así por ejemplo, en la memoria del P.O.T.A.U.G. , aunque, de hecho, el auge de la industria azucarera durante las primeras décadas del siglo XX tuvo un impacto comarcal indudable, que actuó como motor de desarrollo de la ciudad y de los municipios de la Vega Manuel Martín Rodríguez, Azúcar y descolonización. Origen y desenlace de una crisis agraria en la Vega de Granada. El “Ingenio de San Juan”, 1882-1994. Granada: Universidad de Granada, 1982. . Por ello, la debilidad estructural del sector industrial granadino habría que entenderlo desde otras premisas, pues el antecedente de las azucareras pone en crisis el argumento de la falta de una tradición empresarial granadina.
Granada posee un escaso tejido social y un fortísimo desarrollo del sector terciario, de los servicios, y sobre todo, de los servicios públicos, por lo que en la estructura socioprofesional predomina el amplio conjunto de las clases medias, las clases medias patrimoniales, las cuales parecen haber impuesto su patrón social a posibles culturas sociales más diferenciadas, asociadas a otros sectores y clases sociales F. Conde, Op. Cit. 31 y ss, seguimos las conclusiones del autor en la argumentación que sigue a continuación. . A juicio de F. Alcalde, todo parece indicar que el amplio conjunto de las clases medias patrimoniales han ido configurando una progresiva convergencia de intereses, expectativas sociales y culturales en las que las rentas del suelo representan un papel clave. La propiedad y uso del suelo han generado en toda la aglomeración urbana todo un circuito económico en el que los ingresos procedentes del exterior, vía salarios, vía estudiantes y vía turismo, se inmovilizan en el sector inmobiliario, y han acabado por configurar la base de la intensa actividad inmobiliaria de toda la aglomeración urbana.
De este modo, el capital circulante generado en otras actividades económicas se inmoviliza, se transforma en un bien de uso inmóvil: la propiedad inmobiliaria. Inversión, pues, en bienes raíces que ha derivado en la transformación de suelos rústicos en residenciales y en la canalización del ahorro hacia el sector inmobiliario.
| Memoria: 3. Aspectos Económicos Y Sectoriales: Universidad. | |