Carmen de los Mártires

Introducción histórica del Palacete

General



CARMEN DE LOS MARTIRES


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   INTRODUCCION

El Carmen de los Mártires rebasa en forma amplia el concepto del «Carmen» granadino. Estas fincas con cuyo nombre se denominó a la Ciudad, se suelen caracterizar por sus dimensiones pequeñas o medias, sobre una topografía en niveles, con agua que permite su riego como huerto y jardín, con el que forma unidad la vivienda. Sus vistas panorámicas sobre la Alhambra, la Vega, la Sierra o el Albayzín, los privilegian como miradores sobre el paisaje. Su nombre se hace derivar del romano «Karmen», o parra, elemento frecuente entre los variados vegetales que los ornan.

Los Mártires es superficialmente el mayor de todos los cármenes, con más de siete hectáreas, tras perder la zona segregada por Mr.Meersmans a su sobrino. El diseño «culto» de sus jardines, de diversos estilos, su lago y bosque lo configuran como un importante jardín, famoso merecidamente por su historia, elementos artísticos y espectaculares perspectivas sobre la Ciudad, Vega y Sierra Nevada. En el siglo XVI era este lugar una loma, denominada de Ahabul, que se extendía desde Torres Bermejas sobre el barrio judío de el Mauror hasta la puerta nazarí de los Siete Suelos, una de las más importantes de la acrópolis alhambrera, entonces denominada por bib-al-Gaduz, o de los Pozos.

Por este mismo lugar, el día 2 de enero de 1492 el Rey Boabdil, último monarca nazarí de Granada, hacia las tres de la tarde, salió por esta puerta acompañado de más de cincuenta caballeros, bajando a cruzar el Río Genil por su puente y haciendo en el actual Paseo del Violón, junto al morábito árabe de San Sebastián, acto de vasallaje al Rey Católico. Por el mismo itinerario inmediatamente subirían atravesando este lugar       Don Iñigo de Mendoza, Conde de Tendilla y Fray Hernando de Tavera, Obispo de Granada, con un importante destacamento militar, a tremolar desde la Torre de la Vega de la Cruz del Cardenal Mendoza y el Estandarte Real.

Existen aún varios silos, con forma de troncos dc cono excavados en el terreno, desde el reinado del fundador de la dinastía nazarí, Muhammad Iben Alhamar. Según Unos eran silos para el pan y la sal para abastecer la Alhambra, según otros para encerrar a los cautivos cristianos, como escribía en su viaje a Granada Jerónimo Münzer en 1494, y en 1526 el humanista veneziano Andra Navagiero, embajador ante el emperador Carlos de la Serenísima. Reproducidas en grabados del siglo XVI con amplias dimensiones, su profundidad debía aproximarse a los ocho metros con siete de diámetro en su base circular.

Por esta tradición religiosa la Reina Isabel la Católica fundó aquí la pequeña ermita de los Santos Mártires, que figura en un grabado de 1563 de George Hoefnagle de «Civitatis Orbis Terrarum». Se suponía que sufrieron martirio fray Pedro Nicolás Pascual de Valencia, obispo mercedario de Jaén que fue degollado en 1300, fray Juan de Cetina y fray Pedro de Dueñas, franciscanos, degollados en 1397 y presos aquí. De una nave con planta rectangular y ábside octogonal con tejado a dos aguas, fue dotada económicamente. Durante la estancia del emperador Carlos en Granada, dispuso por Real Cédula de 6 de diciembre de 1526 anexiorarla para su administración yjurisdicción a la Capilla Real, que tomó posesión el 17 de enero de 1526, confirmándolo una bula de Pablo III de 5 de octubre de 1537.

El elemento de mayor interés artístico de la Capilla era su retablo, con pinturas, la principal dedicada a San Pedro Advincula, en recuerdo de los cautivos, cuya festividad se conmemoraba anualmente con una función solemne dedicada a los locales. Las restantes pinturas eran un Crucificado, un Desdendimiento, y los Martirios de San Juan Bautista, San Sebastián, San Marcelo Papa y San Esteban. Con la desamortización pasaron en el sigloXIX al Museo Provincial de Bellas Artes, y Manuel Gómez-Moreno Martínez las atribuyó a Juan Ramfrez, pintor que trabajó en Granada durante la primera mitad del siglo XVI prestigiado como miniaturista.

   HISTORIA

En 1567 los monjes carmelitas descalzos se establecieron en Granada, en la Cuesta Gomérez. Enviados después por el Arzobispo Juan Méndez Salvatierra a la Alpujarra regresaron para fundar aquí un convento, al obtener fray Baltasar de Jesús el apoyo de Don Diego Hurtado de Mendoza, Conde de Tendilla, Capitán General del Reino de Granada y Alcaide de la Alhambra. Se estableció un acuerdo entre la Orden carmelitana y la Capilla Real por fray Baltasar de Jesús Nieto, prior de Prastana, el 15 de mayo de 1573, limitándose el número de monjes al principio a tres y aumentándose con posterioridad a treinta, y se mantuvo el patronato, denominándose «Convento de Santos Mártires de Carmelitas Descalzos».

Fray Baltasar de Jesús fue acompañado por San Juan de la Cruz, prior, fray Francisco de Jesús y el lego Brocardo de San Lorenzo.

Don Alonso de Granada Venegas, Alcalde de Generalife, les cedió parte de su derecho de agua, lo que originó varios pleitos, al oponerse Don Pedro de Daza Presidente de la Real Chancillería, recurriéndolo los monjes que obtuvieron del Rey Don Felipe II que el 22 de diciembre de 1576, en Real Cédula dada en Guadalupe, les concedió dos reales de agua. Don Felipe IV en 1623 lo aumentó otros dos. Don Felipe V por Real Cédula de 30 de agosto de 1740, desde el real sitio de San Ildefonso ordenó a don Luis Castañeda, alcalde de la Real Fortaleza de la Alhambra, que inspeccionase sobre el consumo de agua por los monjes, y lo juzgase, al considerarlo abusivo.

Por diferencias entre el convento y la Capilla Real los carmelitas solicitaron en 1595 que se les liberara de su dependencia y fueran adscritos al Rey, que lo aprobó por Real Orden de 31 de mayo de 1579, con intención de finalizar los enfrentamientos.

Cercaron el terreno los monjes, construyendo sus edificaciones a la derecha de la ermita y en la zona posterior un jardín. La iglesia fue ampliada y reedificada en 1620.

San Juan de la Cruz que fue prior desde 1582 a 1588, había llegado a la ciudad el 20 de enero. Según la tradición trabajó personalmente en la edificación del acueducto y plantó el ciprés, que se denomina popularmente «cedro de San Juan», de excepciones dimensiones. Aquí debió escribir el Doctor Místico la parte más importante de su obra poética, y la naturaleza del lugar inspiró su «Noche oscura del alma». En 1585 fue nombrado Vicario Provincial de Andalucía, cargo del que cesó en 1587, nombrado de nuevo prior del convento de Granada, desde donde se trasladó a Segovia en 1588 al ser nombrado primer Definidor General y prior de Segovia. Murió en Ubeda el 13 de diciembre de 1591.

El Conde de Tendilla dedicó una cruz sobre un capitel nazaff con una fuente, en 1641, al finalizar el paseo principal de acceso a la Alhambra desde la Cuesta de Gomérez, junto al monumento actual a Angel Ganivet, con una inspiración a devoción de la casa carmelita.

Una de las mejores descripciones de este paraje la escribió el granadino
Fray Francisco de Santa María, en su historia «Reforma de los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen hecha por Santa Teresa de Jesús», publicada en Madrid, 1644: "Entre los muchos Cerros que rodean, y acompañan a Granada, es muy estimado, y frecuentado, el que hoy llaman de los Santos Martires.

   EL PASO DEL TIEMPO

En su tiempo se ubicaba la cofradía de Jesús Nazareno y de Santa Elena, que salía en penitencia el Viernes Santo por la madrugada. cuyo titular debe ser la imagen de vestir, con pelo natural que se conserva en Granada en el coro de las Carmelitas Descalzas. Tambien se veneraba una imagen de Nuestra Señora del Sepulcro. pequeña y de alabastro hallada en los cimientos de un estanque antiguo de la huerta, con un pectoral que se atribuyó al obispo don Gonzalo de Estuñiga, obispo de Jaén y martir en Granada, según narra Francisco Henríquez de Jorquera en «Anales de Granada. Durante la invasion francesa, en 1810, es destinado a «Cuartel de inválidos» y la iglesia a pajar. En 1835 se produce la desamortización de Mendizábal,al ser suprimidas las ordenes regulares los carmelitas son exclaustrados. En 1838 fue destinado a “Cuartel de Veteranos” y en 1844 fue cerrado quedando sin uso, siendo parcialmente demolido.

En 1845 fue subastado públicamente, adquiriéndolo don Francisco López Castaños y en 1846 don Carlos Manuel Calderon y Molina se lo compro agrupando la casa y huerta llamada de «Los Martires» otra casa que sirvió de fonda , con tres pequeños cármenes denominados de Rivertí, Don Torcuato y Ferrer y dos casas, Casasola y la del Blanqueo (Carmen de Buenavista), cinco marjales de riego, antes huerta de los Carmelitas, con los terrenos de su ermita y convento; una casa con huerto frente a la Torre de los Siete Suelos con 882´5 varas cuadradas y un pedazo de terreno. de 58x55 pies que le cedió el Real Patrimonio en el Campo de los Mártires. La finca fue cercada recibiendo el nombre de «Cercado de Calderón». realizó la cancla de acceso con dos edificaciones laterales simétricas, que aparecen en las fotografías más antiguas, con cubiertas de madera muy acusádas a dos aguas. Se ultimó la demolición Y construyó el edificio principal, de dimensiones similares a la actual, con ligeras variaciones en el ornato de la fachada, más historicista. El jardín fue diseñado según las ideas de los parques y villas románticas. Creación de un paraíso natural aislado del exterior, encerrado para un propietario aristócrata frente a la expansión de una sociedad que no controla ni intenta comprender.

La conjunción ornamental de los diversos estilos y formas que configuran el jardín no intenta ser funcional. Jardines románticos, con modelos franceses e ingleses, grutas, el lago como referencia wagneriana al ideal de Lohengrin, recordemos el posterior y más prosaico del sevillano parque de Maria Luisa; el bosque con glorietas y elementos escultóricos; los bancales que descienden hasta la gruta inferior... Hay una interesante fotografía de Charles Clifford, fotógrafo inglés que acompañó a Isabel II en sus viajes, proveniente del Archivo del Palacio Real, titulada
«Escardadores a la sombra de la Alhambra. Granada. 1862»,realizada un año antes de la muerte del autor, que se ve a los jardineros trabajando en la plantación de uno de los jardines de acceso como también fotografió el «cedro de San Juan de la Cruz», titulándolo «Arbol Monumental. Granada.»

El palacete, de trazado clásico, cuyo patio muestra el conocimiento de las órdenes del proyectista, desarrolla a su alrededor toda una secuencia de salas con decoración escenográfica de resultados más efectistas que el propio valor real de sus materiales. El paso de los años incorporó elementos de valor a este conjunto de edificio y jardines, según las circunstancias de sus propietarios.

Los reyes doña Isabel II y don Francisco de Paula visitaron el Carmen de los Mártires el día 12 de noviembre de 1862. Llegaron en el «regio carruaje» que puso a su disposición don Carlos Manuel Calderón, que les ofreció «un abundante y bien preparado buffet». Por la noche la reina tuvo frío, pidiendo un abrigo a la señora de Calderón, que le devolvió el día posterior con el recuerdo de una «pulsera de perlas de gran tamaño», con las iniciales de los reyes debajo de una corona real, todo hecho de brillantes. Esta señora, doña Josefa Vasco y Gómez, siendo viuda y Vicepresidenta de la Cruz Roja Carlista «La Caridad», recibió el 16 de julio de 1874 el Título de Marquesa de la Caridad. por el rey carlista don Carlos VII.

El 15 de julio de 1864 falleció don Carlos Manuel Calderón y Molina, adjudicándosele el Carmen a su viuda, que en 1870 lo vendió a su hijo don Carlos Maffa Calderón y Vasco, general del ejército carlista, nacido en Granada el 13 de junio de 1845 y fallecido en Paffs el 9 de noviembre de 1891. Le otorgó escritura en Madrid, ante don Antonio Olalla Megía, el 13 de julio de 1870.

Don Carlos debió ser un personaje interesante, y Valle Inclán reconoció que se había inspirado en él para el personaje del Marqués de Bradomin, en su «Sonata de Otoño», 1902, definiéndolo como «feo, católico y sentimental». Melchor Fernández Almagro, publicó en «ABC» de Madrid un trabajo al respecto titulado «Bradomines», que iniciaba con las palabras de Antonio Machado «Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido». Don Carlos Calderón es descrito como guardia noble del Papa, viajero en Tierra Santa y Méjico, agregado en la Embajada de España ante el Zar en San Petesburgo siendo Embajador el fastuoso Duque de Osuna. Generoso y no practicante religioso, calavera y valiente militar cayó prisionero en la Toma de Estella ante Primo de Rivera. A su final se le relaciona amorosamente con la Duquesa de Osuna, se la apareció en sueños el día antes de su muerte anunciándosela...

   ALFONSO XIII

En 1874, al incorporarse al ejército carlista como brigadier con mando en el Norte, le embargaron entre otras propiedades el Carmen, por Real Decreto de 18 de julio; en 1876 se canceló la anotación por Real Orden de 19 de mayo de 1876.

Falleció don Carlos María Calderón y Vasco en París, el 9 de noviembre y le heredó su sobrino el Conde de Adanero don Gonzalo de Ulloa y Calderón. En testamento otorgado ante don Ignacio Palomar en Madrid, el 4 de febrero de 1886 instituía herederos a sus sobrinos, hijos de sus hermanas doña María de la Concepción y doña Matilde, adjudicándosele al mencionado por escritura de partición aprobada el 15 de febrero de 1895 ante el notario de Madrid don Francisco Tobar y Vitón. Don Carlos fue enterrado en la capilla familiar de la finca de Valparaíso, en el Valle del Río Darro, y dejó en la ciudad una fundación religiosa para enseñanza en las calles Recogidas y Solarillo de Gracia, demolida hace años.

Don Gonzalo Ulloa falleció en Madrid el 1 de enero de 1896, abientestado, por auto del juzgado de distrito de la Inclusa. Con fecha 17 de febrero de 1896, declararon herederos a sus hijos don Alvaro, Conde de Adanero y Marqués de Castro Serna, doña María de la Concepción, doña María Teresa y doña María Asunción de Ulloa y Fernández-Durán. La viuda, doña María Josefa Fernández-Durán y Caballero, en representación de sus hijos menores, otorgó escritura de venta en Madrid el 7 de agosto de 1896, ante el notario don José Miguel Rubias, como sustituto de su compañero don Julián Pastor Rodríguez.

Don Humberto Meersmans de Smet, nuevo propietario, había conocido el Carmen por su amistad con el general Calderón. Nacido en Bélgica, Tervueren, el 30 de noviembre de 1853. Fue un financiero fastuoso, promotor de explotaciones mineras de hierro, plomo y cobre en las provincias de Granada, donde se instaló a los 30 años, y Almería, como en el norte de Africa. Nombrado hijo adoptivo de Granada por el Ayuntamiento el 29 de julio de 1912, cuando cedió su «Museo» para celebrar allí la magna Exposición de Bellas Artes, reunió numerosos elementos de arte granadino. Igual distinción recibió de Jerez del Marquesado, Lanteira, Algete, Alcudia y Cogollos de Guadix, como la Legión de Honor francesa con rango de Oficial, Caballero de la Orden Leopoldo dc Bélgica, y, Gran Cruz de Carlos III y de Isabel la Católica.

En 1904 residieron en el Carmen los reyes don Alfonso XIII y doña Victoria Eugenia, obsequiando a M. Meersmans con una pareja de ciervos. Desde entonces son varios los monarcas que le visitan: figuran sus nombres, como los de Inglaterra. en placas de mármol en la embocadura de la gruta con fuente y ninfas que hay a la entrada. Meersmans se convierte en Granada en un personaje fantástico y legendario, amigo de Manuel de Falla y Federico García Lorca, éste le describe en la Revista «El Gallo», febrero 1928, en «Historia de este gallo. Esta es la última leyenda de la ciudad de Granada. La redacción se niega terminantemente a admitir ninguna más»: Recien llegado a la Ciudad el millonario Monsieur Meersmans, compraba a excelente precio todos los gallos existentes, porque tenía el sibaritismo de comer grandes platos de crestas crudas con un tenedor cuajado de esmeraldas y sentado en una silla de oro macizo del jardín de este insigne coleccionista saltó la verja del parque y se interno por las avenidas.

   BRUEGHEL

Los jardines de los Mártires estaban llenos de gallos. Eran un paraíso terrenal de Brueghel donde resaltaba la única gloria de estas aven cantarinas.

Por los cedros, cipreses y rosales, asomaban alas de bronce, alas negras, alas empavonadas. vivos puños de bastón o cabezas de pipa...»

El millonario era entusiasta coleccionista de obras de arte, con gusto estético avanzado redecoró las fachadas del palacete con ornamentación de molduras y balaustrada modernista, como era la fuente de cerámica que instaló en el acceso con formas vegetales sinuosas. La puerta principal del palacete, del siglo XVII, adquirió de la destruida «casa de la inquisición», incorporándola. La escalera principal la cubrió con un magnífico artesonado del siglo XVII, tallado, proveniente convento de carmelitas descalzas. Tapices, esculturas, pinturas y una infinidad elementos artísticos y de mobiliario atiborraban el interior, y para poder seguir sorándolos construyó en un extremo del jardín una edificación, con forma de naves rectangulares que se unen perpendicularmente, con aspecto exterior capilla y en el interior molduras y luz central, que denominó «museo». Entre objetos preciosos se encontraban una importante vajilla de «vermeil» (plata dorada), que excitó la fantasía de García Lorca que la hizo de oro, hoy la poseen herederos del Duque del Infantado, como los sillones de talla sobredorada. En 1922 como realización de un préstamo que le había concedido su sobrino don Humberto Meersmans de Page, le segregó y vendió la «casa del jardinero», frente al Paseo de la Alameda, y terrenos colindantes con superficie total de 4.8l3,l4 m2 otorgando escritura en Granada el 7 de marzo de 1930, ante el notario don Antonio García Trevijano. En el edificio reconstruyó su sobrino la casa para su vivienda, y en la zona posterior edificó un hotel, que se anunciaba como muy moderno y con el máximo confort. Por la Guerra Civil fue ocupado para residencia juvenil, después religiosa, en la actualidad la propiedad del edificio es municipal recibida entre los bienes inmuebles de la Asociación granadina de Caridad y administrada por la Junta de Andalucía. En un resto de parcela posterior se ubican unos talleres del Patronato de la Alhambra, permaneciendo en estado de abandono el antiguo «museo». Tras la crisis financiera del año 29, decidió vender sus propiedades a don Joaquin de Arteaga y Echagüe, Duque del Infantado, que se había interesado por adquirir alguna importante propiedad agrícola en Granada. Escrituró el 4 de noviembre de 1930, ante el notario don Federico Fernández Ruiz, sustituto de compañero don Antonio García Trevijano:

-El «Carmen de los Mártires», con sus muebles, tapices, obras de arte y enseres, que se reservó para su uso vitalicio con la casa y jardines circundantes. El resto de la finca y demás objetos de arte, los usufrutaría el vendedor hasta que no dispusiese lo contrario el comprador, como hizo con la vajilla de la que dispuso.

-Ocho fincas en Granada capital. Una concesión para derivar agua del río Andarax. Cinco fincas rústicas en el término de Lanjarón. Doce fincas rústicas en el término de Fondón y Almocita. Diez minas de hierro y plomo en los términos de Fondón, Almocita, Dolar y Fiñana. El precio total fue de 940.000 pts, incluido los Mártires que se valoró en 350.OOOpts. El comprador le pagaría una pensión vitalicia de 75.000 pts. anuales, satisfecha por trimestres anticipados, aumentada o disminuida en relación al valor de la peseta respecto al del oro en el día que se efectuase el pago trimestral.

El día 21 de abril de 1938 falleció en Granada, en el Carmen de los Mártires, don Humberto Meersmans de Smet. Fue enterrado en el cementerio de San José en un nicho.

El Duque del Infantado tomó posesión de la finca ornamentándola con sus blasones en la fachada y patios. Colocó las estatuas de Carlos III y Femando VI en la explanada de entrada; en el patio de la acequia un azulejo relacionaba el lugar con el cardenal Mendoza, y en el jardín posterior de las palmeras al rey don Felipe II en una fuente que recordaba el agua que concedió a la finca.

Curiosamente era otra familiar y Mendoza, la duquesa de Eboli, quien acabaría víctima del monarca con el que había mantenido unas famosas relaciones...

   ACTUALMENTE

El duque pasó todos los años largas temporadas en «Los Mártires», con sus hijos. En 1943, por Decreto de 27 de septiembre, son declarados «Jardín Artístico», tutelado por el Estado.

Al fallecer el duque del Infantado, lo heredó su hija
Sor Cristina de la Cruz y de Arteaga, según la escritura de cuenta y participación de bienes relictos, otorgada el 24 de marzo de 1953, ante el notario de Madrid don Luis Sierra Bermejo. Había sido desde joen una brillante intelectual autora de interesantes libros sobre temas históricos y literarios. Ingresó en 1934 en la Orden Jerónima, de la que llegó a ser Priora General de la Federación Jerónima, residiendo en el Monasterio de Santa Paula de Sevilla, contribuyendo a la renovación de la Orden. Había efectuado la licenciatura en Historia en 1921.

Sor Cristina trató del futuro del Carmen con el Alcalde don Manuel Sola Rodríguez Bolivar, acordando su adquisición por el Ayuntamiento, y la cesión a Sor Cristina del Real Monasterio de San Jerónimo, hasta entonces cuartel de caballería, que fue restaurado en parte con el importe de la venta de Los Mártires. Sor Cristina había segregado dos parcelas, una de 4.763,10 m2 y otra de 1.296,88 m2. La escritura de venta se otorgó ante el notario de Granada don José Rodríguez Sánchez, el 31 de octubre de 1957, por 11.000.000 pts, que invirtió en San Jerónimo dirigiendo los trabajos con suma maestría don Antonio Dalmases Mejías.

En 4 de septiembre de 1968 el Ayuntamiento granadino concedió a Sor Cristina las distinciones de Hija Adoptiva y Medalla de Oro de Granada. Fallecería en Sevilla el 13 de julio de 1984.

El Alcalde Sola al adquirirse dijo: «Se ha rescatado de manos particulares -por cierto, bien generosas para Granada- lo que por sus extraordinarias cualidades merece su integración en el patrimonio público, el Ayuntamiento espera que cada granadino se convierta en guarda y celador de cuantos elementos embellecen su conjunto y confia en que cada cual sabrá conservar como casa suya lo que exige un trato y un disfrute particularmente delicado...». Los jardines se abrieron al público, y el palacete se explotó como restaurante. Se encargó entonces un primer proyecto para un hotel en la zona posterior, «El Secanillo», que no se llegó a tramitar.

En 1972, de forma inesperada, el Ayuntamiento convocó un concurso de ideas para construir un hotel en el Carmen, presentándose el proyecto de los arquitectos Francisco y Joaquín Prieto-Moreno. Fue aprobado por el Ayuntarniento Pleno en 15 de febrero de 1973. Tras los preceptivos informes del Patronato de la Alhambra y de la Dirección General de Bellas Artes. Tramitado todo en forma más que irregular... Fue adjudicado a la empresa «IFA. Carmen de los Mártires», de la que era presidente don Antonio Van del Valle da Ponte, siendo Alcalde de Granada don José Luis Pérez-Serrabona y Sanz.

Una gran polémica ciudadana expresó en forma reiterada y múltiple el clamor popular ante el intento de destrucción del monumento. Destacó en toda ella, en defensa del Carmen, el abogado granadino don Femando Fernández de Bobadilla y Campos, que presentó una moción al Presidente del Gobierno que no mereció respuesta; a este abogado ilustre debemos la exactitud de los datos juridicos que publicamos. En defensa del Carmen se pronunciaron numerosos intelectuales y artistas granadinos.

En 1974 se inició la destrucción del palacete y la tala del bosque, excavándose un inmenso hoyo. El hotel se proyectaba realizar en el lugar del palacete derruido, parte del lago y casi todo el bosque.

En 1976 quebró la empresa «IFA. Carmen de los Mártires, S.A.», dejando arrasado el Carmen. Era Alcalde Don Antonio Morales Souvirón.

En 1979 accede al Ayuntamiento de Granada la nueva Corporación Municipal democrática, iniciando los preparativos para la restauración del Carmen. En 1982 el Alcalde don Antonio Jara Andreu, encarga el proyecto al arquitecto granadino
Ignacio Gárate Rojas, que dirigirá todas las obras en forma rigurosa y con el máximo respeto. El estudio histórico para la repristinación de los jardines lo realizó
doña Consuelo Martinez-Correcher y Gil, paisajista.

En 1984 se inician las obras por el Ayuntamiento, en colaboración económica con el Ministerio de Cultura y la Consejeria de Cultura de la Junta de Andalucía. El día 19 de diciembre de 1986 fue inaugurado por el
Vicepresidente del Gobierno don Alfonso Guerra; abriéndose al público con una exposición sobre el Carmen y su restauración. Se había trabajado con exactitud respecto al original, adaptando los espacios para uso cultural y representativo, dotándolo de las instalaciones técnicas pertinentes. Se ornamentó con los elementos artísticos, como lámparas, consola y espejo del Palacio de los Condes de la Jarosa, cuadros de Teodoro Ardemans, Soria Aedo y mobiliario donado por un coleccionista anónimo y la colección de Tejidos Granadinos adquirida a «La Alpujarreña», de los siglos XVIII y XIX, junto con otros elementos provenientes del Palacio Consistorial. Su uso como tal es permanente e intenso, con reuniones, como la de los Ministros Europeos de Asuntos Exteriores e Iberoamericanos del Grupo de los Ocho, en el primer trimestre de 1989.

En la planta inferior se ha ubicado la «Escuela Taller de Jardinería y Empedrado, Carmen de los Mártires», del Ayuntamiento, que forma a especialistas jóvenes y colabora en las obras de restauración y mantenimiento que se contintian en los jardines. Entre las exposiciones realizadas destacó la de la «Colección de Arte Figurativo Español 1930/1980», en la Colección del Grupo Banco Hispano Americano, en noviembre de 1988 con obras de Picasso, Alberto Sánchez, Luis García Ochoa, Carmen Laffont, Francisco Bores, Hernando Viñes, etc.

La exposición «Cerámica de Alcora en la colección del Banco Hispano Americano», ambienta estas refinadas y cosmopolitas piezas cortesanas en la decoración refinada de estos salones. Elementos artísticos, referencias históricas y literarias, unen en la cultura y en la civilización muestras inapreciables y exquisitas de un espíritu y progresista, que promocionó sus industrias y realizó un inapreciable esfuerzo modernizador. Mantiene así su actualidad y valores en el tiempo, pero abierto ahora al conocimiento de todo el público, al que se le ofrece la muestra en Granada, que se presenta así en su aspecto positivo y cosmopolita, como escribía en 1928, Federico García Lorca cuando pedía la renovación de Granada, desde la revista El Gallo: «¿Qué hacer, Dios mío, para sacudir a Granada del sopor mágico en que vive? Granada debe tener movimiento, debe ser como una campanilla en manos del charlatán, es necesario que vibre y se reconstruya, ¿pero cómo?, ¿de qué manera?...

La reacción y suma de esfuerzos no se realiza en esta tierra extraordinaria. Dos y dos no son nunca en Granada. Son dos y dos, siempre, sin que logren fundirse jamás...». Estas actividades culturales en un lugar abierto a todos, ayudan a los nuevos granadinos, frente a quienes pretenden detentarla en exclusiva, y aún se enquistan en el espíritu antiguo y añejo, «putrefacto», de una Granada estéril. A los que trabajan en todos los ámbitos y en especial en la cultura por renovarla y recuperarla abierta, ofrecemos esta nueva exposición, y las que aún esperamos con la colaboración del Banco Hispano Americano.

JOSE MIGUEL CASTILLO HIGUERAS




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Cod.interno: a. Introduccion. Página actualizada el: 20/09/2018

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